Truco o trato – @_vybra

Vybra @_vybra, krakens y sirenas, Perspectivas

Ni siquiera sé dónde voy, pero necesitaba escaparme. Huir de ti, de mí y de todo lo que huela a un nosotros. Esta vez no ha hecho falta un detonante disfrazado de discusión, un mal gesto o un grito que deje sordo a mi corazón. Huyo. Me libero. De ti, de mí. De lo nuestro.

Una mochila con poca ropa, la tarjeta de crédito, el ipod y las llaves del coche son la única carga que voy a llevar sobre mis hombros. No necesito más. Dejo sobre el sofá la culpa, en nuestra cama el olor a ausencia, en el salón lo que me encarcela y la guerra fría se conserva en la nevera.

No he dejado una nota de despedida, no la necesitas y yo tampoco. Las notas son precisas cuando alguien se despide y yo no recuerdo cuándo empecé a marcharme, pero estoy segura que no ha sido en este preciso momento.

Arranco el coche y sonrío con las primeras notas de Sympathy For The Devil de Guns’n’Roses. La carretera se muestra seductora ante mí, no tengo rumbo, pero este es mi destino. Pleased to meet you… menuda ironía.
Debería estar enfadada, sentirme perdida o aterrada, pero la música suena cada vez más fuerte y piso el acelerador. Me alejo, tú te quedas.

No sé si te echaré de menos, si recordaré la parte buena de lo nuestro. Desconozco si necesitaré tus besos o un abrazo que me quite el miedo. Tampoco tengo seguridad de no arrepentirme de esto, pero ha llegado el momento.

El semáforo detiene mi coche y los pensamientos. Aprovecho la pausa para liberar mi cabello de la trenza que lo recoge y que tanto detesto. Miro mis manos aferradas al volante y esbozo una pequeña mueca. Mis manos, tan vacías de todo como llenas de nada.
Luz verde, Rape Me de Nirvana y reanudo la marcha. Sigo sin saber dónde iré, solo quiero alejarme y que la música no deje de sonar fuerte.

Salgo de la ciudad y la carretera empieza a llenarse de curvas sinuosas. La noche y las escasas farolas hacen que todo se vuelva más enigmático, misterioso… Hechizante.
Siempre me ha gustado la noche, aprovechar la poca luz para andar entre desconocidos bajo la lluvia. Recuerdo cuando llegaba a casa empapada y me enfrentaba a tus reproches; No salgas de noche, estás loca por andar bajo la lluvia, pillarás un resfriado… Tantas tonterías que yo dejaba de escuchar componiendo en mi cabeza alguna melodía. Te miraba, pero no te oía. Era gracioso, de veras, tu gesto altivo dándome lecciones desde el sofá y mientras, yo, imaginándome una orquesta a tu alrededor. Sonreía… Cómo no hacerlo si acababa de imaginar a uno golpeando tu cabeza con sus platillos.

Ironic de Alanis y empiezo a cantar junto a ella lo caprichosa y zorra que es la vida. Un día eres feliz y el detalle más tonto te arruina el día. Otro tienes un día de mierda y, aun así, nada te borra la sonrisa.

Detengo el coche, algo me dice que ya he llegado. No sé dónde estoy, pero huele a mar y eso me fascina. Bajo del coche y camino a oscuras en busca de su orilla. No hay nadie, el silencio, la brisa y la luna son mi única compañía. Siempre me ha gustado estar sola, pero nunca la soledad en compañía.

Me descalzo para sentir la humedad en mis pies mientras camino. La luna brilla y yo empiezo a quitarme la ropa, despacio, con la tímida prudencia de quien se dispone a cometer una locura.

No tengo música, pero no la necesito. Las olas acarician la arena de la orilla y juntas componen para mí una hermosa melodía. Me pongo de puntillas, emprendo el vuelo, y bailo desnuda para espantar mis miedos. Un paso, seguido de otro y, cuando me quiero dar cuenta, ya no queda ni un demonio controlando mis sueños.

Me detengo, recupero el aliento. Mis dedos acarician mi pelo apartándolo de mi cara y miro a la luna, sonriendo. No sé que será de mí, no sé dónde me llevarán mis pasos. Pero hoy, todo ha cambiado.

Lentamente dejo que mis pasos me lleven dentro del mar, me sumerjo. Silencio, libertad y el brillo de la luna buscando bajo el mar las curvas de mi cuerpo. Paz.
Necesito respirar, emerjo. Sigo sola y sonrío de nuevo mientras tiemblo de frío. Llego a la orilla y dejo caer mi cuerpo desnudo sobre la arena.

Aquí me tienes, no sé qué será de mí, pero nada temo. Miro al cielo desafiante y susurro “Espero que estés lista Vida, porque ya he descubierto el truco. Ahora soy yo la que va a proponerte un trato”.

 

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