Todos los jueves a las seis – @alasenvuelo

Yamile Vaena @alasenvuelo, krakens y sirenas, Perspectivas

Ella era toda su esperanza. Su forma de lidiar con la vida era filosófica. Él la necesitaba para acostumbrarse a lo básico. La vida práctica no se le daba. En esa dudosa relación él era lo intangible,  ella la realidad. No podían vivir sin el otro, ni soportarse.

Todos los jueves a las seis, ella lo despertaba susurrando en su oído la misma melodįa. De tal forma, que por mås que fuera insufrible para él despetar a las horas en las que Dios aûn no se levanta, la cantarina voz se colaba en cada una de sus células, despertándole un apetito voraz por su alma que ella saciaba alegremente retozando encima de él y regalåndole los gemidos y aromas mås preciosos para iniciar su día.

Ella lo era todo para él, pero le costaba sobrevivirle. Hay amores que simplemente se hicieron sólo para anhelarse, pues su realidad quiebra todas las posibilidades de felicidad.

Asį eran ellos. Incompatibles. Odiosos ante sí y el universo. Ella no concebía ya mirar el mundo sin los ojos de él y él sabía, que mientras uno respirara, el otro viviría. Pero era insoportable  vivirse.

Esa mañana del jueves. Ella no le despertó con su promesa de vida. Lo había dejado para siempre. Ser miserables sin su amor, era la única oportunidad que tendrían de ser felices.

No sobrevivieron mucho tiempo después de eso. Ambos murieron al mismo tiempo, lejos, sin saberse, y se llevaron su historia para reencontrarse de nuevo en otra vida.

Hay amores que no se pueden evitar.

 

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