No lo pienses – @candid_albicans

Candid_Albicans @candid_albicans, krakens y sirenas, Perspectivas

La luz se filtra a través de una rendija de la persiana y ella se arrebuja todavía más bajo el edredón de su cama, su fortaleza, su territorio. No sabe qué hora es. Solo que esta vez el costado duele un poco más que las otras veces y le cuesta respirar. Quizás tenga una o dos costillas rotas, o quizás sea otra vez la melancolía, esa puta que le rebosa, la inunda y la ahoga. Así que decide respirar a pocos, como intentando tomar pequeños sorbos de vida con cada inhalación. Porque la vida se le hace demasiado amarga como para bebérsela a grandes tragos.

Y así permanece, inmóvil, medio desnuda, tomando conciencia poco a poco de su situación una vez más; de esa situación aberrante e insostenible en la que se ha visto atrapada desde que él pronunció su primer para siempre. Ese para siempre que según emanó de sus labios se convirtió en cadena que comenzó a enroscarse en sus piernas primero suavemente, y continuó subiendo apretando cada vez con más fuerza, aprisionando su cuello, inmovilizándola y robándole hasta la última exhalación de libertad. Pero ella confió, como confían los niños en los yo nunca te haré daño.

Intenta apartar un mechón de cabello de su rostro, con cierta dificultad. Tiene una herida en el pómulo cuya sangre se ha secado. Entonces rompe a llorar por primera vez en meses, ahogando en la almohada un grito contenido lleno de rabia, de odio, de impotencia; lleno de todos esos no lo pienses que ha ido acumulando desde el primer día que intentó huír de él, de ella misma, de su puñetera cobardía.

Se miró al espejo, desnuda y avergonzada por haberse dejado «querer» de tal manera. Eso no es amor, le decían, se decía. Eso es enfermedad, es barbarie, es destrucción.

Has paseado demasiadas veces por el Infierno. No lo pienses, vete.

Da un paso.

Otro.

Y otro más.

Puedes seguir a @candid_albicans en Twitter