No cambies nunca – @relojbarro

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Una y otra vez lo oigo, «no cambies nunca», entonces no puedo evitar echar una mirada hacia mí y, la verdad, me hace sentir bien…pese a que están equivocados.

Pruebo la comida mientras la cocinan, chincho a mi entorno cuando me aburro, no te doro la píldora si haces algo por debajo de tu potencial, soy contestón. Me defiendo con ironía, ataco con sarcasmo. Corro demasiado conduciendo, odio la música comercial, digo la verdad a la cara, a veces descarnada. Me cuesta expresar sentimientos, soy testarudo, no tolero bien a los egoístas, a veces discuto por simple aburrimiento. Procrastino por vicio, no tolero bien la vulgaridad, no me gusta que fumen cerca mío, no lavo oídos, no lamo culos. Prefiero llamar que enviar mensajes.

¿Que no cambie nunca?

No acepto si no quiero un reto pero me gusta provocarlos, no rehuyo un ataque por difícil que sea, no me doblego ni aunque sea lo mejor para mí. No soporto las aglomeraciones. No me gusta el jamón, odio el melón, me da asco la cerveza y me pierden los dulces. Soy demasiado paciente con personas que no lo merecen, me cuesta despedirme pero si lo hago, no sé volver atrás. No me gusta el contacto físico si no te conozco. Soy frío cara al exterior, poco cariñoso la mayor parte del tiempo, circunspecto. Me incomodan los halagos, no demuestro emoción frente a los regalos mientras por dentro lidio con controlar mis emociones. Odio que me pregunten por preguntar si no les importa mi respuesta, empatizo demasiado, me frustra la mala educación, si tu palabra no vale nada, no te respetaré. No tengo tele desde hace años, prefiero una buena copa de vino oyendo música pasable a solas que compartir una conversación mediocre.

Pero me repiten, no cambies nunca.

No tengo voluntad para ponerme en buena forma, no soy guapo ni especialmente atractivo, no me he emborrachado ni drogado nunca, no me gusta ser el alma de la fiesta aunque a veces deba serlo, no recuerdo cumpleaños de casi nadie, no pido números de teléfono fácilmente y no acepto que den el mío, no me abro prácticamente jamás, no sé dejar que alguien que me importa se estampe aunque sea lo mejor. Tengo una caligrafía horrible, me cuesta aceptar un no, no me gusta ilusionar ni que me ilusionen sin motivo, si eres muy impuntual me largo sin problema antes de que llegues, encuentro cierto orden en el caos. Con los años tengo menos manías importantes pero conservo las más estúpidas, no tolero la deslealtad…soy un cajón desastre claro está, una persona de pocas virtudes e infinitos defectos.

Y…la semana pasada me volvieron a decir que no cambie nunca.

Soy insoportable cuando voy estresado, desordenado, despistado, tengo una memoria horrible. Si prometo algo ya no sabré echarme atrás ni aunque esa persona me traicione, si te he querido no sabré odiarte, y en el fondo siempre querré a esa persona que fuiste para mí, aunque ya no exista, incluso aunque nunca hubiera existido más allá de mi cabeza. Siempre espero al menos la misma deferencia conmigo que yo demuestro, las decepciones no pararán y posiblemente yo no dejaré de decepcionar a muchos.

Que no cambie nunca…

Hay momentos en los que debo mirarme en mi propio espejo y juzgarme a mí mismo, no a través de ojos que me quieren por tanto, sí, debo cambiar muchas cosas, ni siquiera sé si tendré el tiempo suficiente para mejorar, pero desde luego, la gente que me quiere tal y como soy hoy, merece una mejor versión de mí. Y yo también.

 

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