Mensajes que no debí mandar – @alasenvuelo

Yamile Vaena @alasenvuelo, krakens y sirenas, Perspectivas

Veo caer la lluvia sin espera. Sangra el amor de lo no perdido. No queda mucho que hacer, y estoy aquí, en la desolación que te queda en un cuerpo sin vida, después de la peor de las catarsis. Fue un desastre natural, como todos los adioses inevitables. El corazón roto, resquebrajado. Los pedazos en trizas alrededor de un espejo. La pantalla parpadea. Lamento el daño, si es consuelo, sí te amaba.

Todo empezó cuando me quedé sin pila en el celular. Parecía algo sencillo pedirte tu cel para revisar la info que necesitaba en línea. Quiso el destino que no recordaras el potencial dañino de soltar un arma de espionaje a una novia celosa. Yo no solía serlo. No, hasta que recibí ese mensaje. No decía nada verdaderamente incriminador, era un: «anoche te esperé en línea, ¿estás bien?» de una tal «lolpop457» Quiso el destino que me picara la curiosidad y aprovechando que estabas en la uni tratando de resolver un trámite engorroso y yo te esperaba en la cafetería me di vuelo en la conversación con la chica en cuestión.

Aquella eterna media hora que nos separó a ti y a mí, fue toda una vida de intensidad con esta mujer. Decidí jugar hasta dónde nos llevara el destino. Jugué a ser tú, ser la mano entre sus sábanas. Conozco en vivo todos tus trucos, pero tengo una gran ventaja: nos conozco a nosotras, las mujeres, sé lo que me gusta. Lo que nos hace volar. Toda una vida de 10 minutos estuve seduciendo a Lolpop457. Me envió fotografías más propias de una revista médica que una de caballeros, y no cesé mi maldad. Le exigí escuchar sus gemidos, la monté salvajemente con tu virilidad haciendo gala de la más ridícula novelita erótica de moda. Le hice el amor sin tregua, acariciando su oído como imaginaba tú lo harías, en ese excitante juego infiel de pisotear mis sentimientos.

Nunca debí hacerlo. Hubo consecuencias. El éxtasis de ella, provocó un cosquilleo desconocido en mí. De repente ya no era yo la cruel novia celosa humillando a tu perrita en línea. Yo era un diosa erótica que clamaba orgasmos para existir, los de ella, reales, sólo para mí.

Nada volvió a ser igual desde entonces entre nosotros.

Lolpop457 y yo nos citamos en un lugar apartado. Ella me sospechó desde el inicio. Sabía que yo no podía ser tú. La experiencia real superó nuestra imaginación. Te rompí el corazón con mensajes que NO debí mandar.

Nos quebré, lo siento. Jamás debiste prestarme tu celular.

 

Visita el perfil de @alasenvuelo