Macho alfa – @_ej_es

Erica Jade @_ej_es, krakens y sirenas, Perspectivas

He perdido la cuenta de los años que lleva con nosotros mi sol de madera.  Ninguno de los dos éramos conscientes pero es el símbolo patente de que estoy aquí. Preside el balcón, la parte exterior que la gente ve.

Soy el sol, la fuerza, el masculino que reina durante el día y que consigue que ella se repliegue, casi siempre. Ellos lo notaron; cada hombre que pasó por su cama notó mi presencia. Les desafié, les mire a los ojos, retándolos porque no era un complementario lo que se encontraban, soy un igual. Soy el lobo que les mantenía la mirada y torcía la boca sonriendo socarronamente. Sin pretender someterlos, o rendirlos a mis pies, ahora veo que los asustaba. No era ese juego el que esperaban o querían disfrutar; yo lo convertí en una lucha de poder, un envite que muy pocos se atrevían a aceptar porque, no nos engañemos, si no mostraba abiertamente mi fuerza, mis cojones, ¿cómo, bajo la piel de ella, iban a saber que estaba allí?

Ella dice que es lunática, y doy fe de ello porque la he visto mudar a ritmo de luna. Tiene ciclos, a veces se esconde y otras, arremete contra mí pero su fondo es siempre amoroso y seductor. A ella es a la que veían a ratos y les animaba a dar el paso, aunque la realidad es que conseguí silenciar, casi por completo su esencia los últimos años. O al menos la convencí de que así era. La confundí, y he permanecido camuflado bajo su piel. Se ha dado cuenta, esa diosa que la habita se ha dado cuenta de su poder y ando temiendo que me eche a patadas. Me gusta estar aquí; me hizo un hueco tan confortable que mis huesos se han acoplado a él, he mutado hasta ser una parte de ella y quizás eso sea lo que me salve.

Ahora veo que me buscó, hace mucho, más de lo que ella se ha contado a sí misma. Soy el macho alfa que ella pensó, erróneamente, que se necesitaba en casa: liderar, cuidar, empatizar y casi adelantarse a las posibles necesidades. Me buscó, me acogió y ha crecido confundida sin saber cuánto mostrar de mí o cuándo mostrarlo. Y me crecí, me hice tan grande que a veces perdí la perspectiva arrastrado por su propia confusión. Eso creo, aunque quizá sea que su voluptuosidad femenina es tan potente, su poder como mujer lo sintió tan grande que no supo manejarlo y eligió unas cuantas excusas que decirse para mantenerme con ella.

Ahora se Ve. Yo la Veo. Y como buen macho alfa, por fin, le doy lo que necesita, la escucho y sé lo que debo hacer. Mi papel no es el de controlar ni demostrarle nada, y la veo crecer ante mis ojos, sentirse, y acogerme, mas reclamando amorosamente su espacio. Ha entendido que no necesita echarme para Ser. Ya Es.

Ahora percibo calma, deseo sin lucha, pasión sin reto y me uno a ella en todo eso; alertando si hiciera falta cuando encontremos a esos pseudo machos alfa que creen que embaucando primero y mostrando una cierta e innecesaria dominación, después conseguirán una rendición que les reafirme en su mal entendida masculinidad.

Ella dice que ya, se acabó esta situación. Quizás comienzo a divagar al ir perdiendo terreno, pero lo hago gustoso. La quiero fuerte, segura, muy femenina y sabiendo que puede recurrir a mí cuando lo necesite o le apetezca. Dejemos a esta humana que habitamos procesar este reajuste, esperando encontrar ese equilibrio y mirada nueva deseados por ambos, por la lunática y por mí, en cada encuentro, en cada instante a vivir.

 

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