Corten – @netbookk

Ricardo García @Netbookk, krakens y sirenas, Perspectivas

– ¿Puedo ayudarle en algo? – me pregunta la chica de la tienda de perfumes, demasiado maquillada para mi gusto, mientras sonríe atenta a cómo estaba oliendo el efecto de la colonia sobre mi piel.

No puede evitar una mueca de extrañeza en su rostro, sobre todo porque el perfume es un aroma femenino y porque las caras que estoy poniendo, como evocando un recuerdo o algo sucedido en el pasado deben ser, cuanto menos, curiosas.

Corten!!! – se escucha gritar desde la oscuridad del fondo.

– No. No es así – me corrige rápidamente el director saltando de su silla visiblemente enfadado -. Tienes que tratar de reflejar en tu rostro, sin palabras, el recuerdo de aquellos momentos pasados con ella. Debes conseguir trasmitir la sensación de estar reviviendo aquella noche tan especial, tratando de encontrar el rastro que su perfume dejó sobre tu piel, su tacto, sus labios, el deseo de su mirada… Lo entiendes? – me pregunta el director, en tono paternal , dejando caer una mano sobre mi hombro…
– Si. Creo que si. ¿Lo intentamos de nuevo? – le contesto solícito.
– No. Por hoy ya es suficiente – me responde cansado – Piensa en ello y mañana lo rodamos. Gracias, por hoy vale – le grita al resto del equipo.

Mientras todos recogen, yo aprovecho el revuelo para ponerme en la muñeca, disimuladamente, dos gotas más del perfume que me recuerda a ti, en la muñeca. Claro que entiendo al director, es él quien no llega a entender toda la carga emocional que, para mi, tiene esta escena. Tu aroma me lleva hasta allí

Plano exterior noche.
Puerta del Cine Conde Duque. Madrid.
8 p.m. Otoño.

– Preparados? Cámara? Acción!

Tengo que dejar de manosear la tableta de chocolate que al final, se va a fundir. Me había advertido que era «escandalosamente puntual» pero lo que ella no sabe es que yo siempre llevo el reloj cinco minutos adelantado y así he podido llegar antes. Al principio quería esperarla en la acera de enfrente y así disfrutar de su llegada pero al final, he cumplido con lo acordado.

Ya es la hora y por el rabillo del ojo atisbo algo rojo. Me giro. Es ella, que se acerca sonriendo debajo de su famoso abrigo. De repente, al venir hacia donde estoy se tropieza con la alfombra y casi cae…

– ¿Te has hecho daño? – le preguntó cogiéndola del brazo y sonriendo, quitándole importancia al tropezón.
– No… No ha pasado nada – me contesta nerviosa -. Son las medias, que resbalan sobre estos zapatos y me hacen andar insegura. Son muy cómodos, ¿sabes? y me gusta como combinan con el abrigo, por eso me los he puesto esta noche.

Y los dos nos quedamos embobados, mirando a los culpables del resbalón.
– Hola – me dices de repente, dándome dos besos sonoros, que rompen ese silencio embarazoso. Pero sin mirarme aún directamente.

Tu sonrisa nerviosa, tocarte constantemente el pelo, el no mirarme a los ojos, son detalles que te delatan, pero intento quitarles importancia, rebajar esa tensión, hablando sobre el abrigo:
– Pues tenías razón. Es precioso ese tono de rojo. Y te queda muy bien… Muchas gracias por hacerme caso con la pequeña broma del abrigo. Y justo en ese instante veo que dejas de mirarte los pies, te vas a apartar un mechón de cara mientras vas subiendo la cabeza y…

Corten!!!

En ese instante se para el tiempo, toda la escena se congela. Los coches, los peatones, las hojas de los árboles, los perros en la acera… todos detenidos. Sin embargo, yo puedo moverme y observar a placer. Me apetece rodearla, poder mirar despacio cada detalle, e incluso me atrevo a abrirle un poco el abrigo para ver lo bien que le queda el vestido de debajo. Se ha arreglado cuidadosamente para la cita y entiendo esa sonrisa nerviosa que ha salido cuando el tropezón. No quería fastidiar la cita.

– Pero mira que soy torpe – gritaban sus ojos.
Me parece encantadora esa aparente fragilidad, porque creo que empiezo a conocerla y me gusta lo que voy descubriendo. En un gesto de cariño le aparto el pelo que, rebelde se había ido hacia la cara. Sólo es un mechón pero me gusta sentir el roce de su piel al situarlo detrás de su oreja.

Acción!!!

– Bueno. ¿Donde me vas a llevar? – pregunto animado, disimulando, al volver a mi sitio -. Estamos en tu terreno, así que voy a ser un buen chico y me dejo guiar – te digo sonriendo.

Ella parpadea confundida (es uno de los efectos secundarios de parar el tiempo) y no sabe muy bien que decir. Antes de que pueda contestar la interrumpo de nuevo:
– He traído un regalo – digo mientras saco la pequeña bolsa -. Espero que te guste el chocolate.
La palabra chocolate es milagrosa: hace que le brillen los ojos.
– Me encanta – dice emocionada sin poder mirarme todavía directamente a los ojos, pero con una sonrisa que se adivina de felicidad emocionada.
– Este es un poco especial. Es chocolate con Sal. No sé si lo habrás probado – me explico.
– Nunca. Pero me encanta probar cosas nuevas – contesta, mirándome directamente. ¡Por fin!

Y entonces, reflejada fugazmente en esa mirada, veo un brillo especial en sus ojos. Ese que me lleva a pensar que el abrazo que guardo para luego y el beso prometido, ese que intuyo, llegará en su momento y nos llevará, si todo va bien, en volandas hasta el desayuno, serán especiales.

Y me atrevo a susurrar bajito, mientras me acercó mucho y juego con las solapas del abrigo:
– Prometo a parar el tiempo por ti – y me mira intrigada -, porque quiero disfrutar cada segundo que esté contigo. Y te aseguro que no tengo ninguna prisa. Así que, tragando saliva, voy a coger tu la mano y aunque tenga que inclinarme hacia ti y hacer el payaso, si consigo que venzas esa timidez, levantes la cara y me mires a los ojos… Entonces estoy seguro de que tu mirada me dirá que también te has dado cuenta.

Y no me contestas, pero no hace falta, porque sonríes y entrelazas muy despacio tu mano con la mía. En ese instante podrían decir «Corten» que no nos importaría y, por supuesto, no le haríamos caso a ningún director. Sin decir palabra, agarras decidida mi brazo y nos vamos andando con cuidado, para que no vuelvas a resbalar, filmando con nuestros propios ojos, la película de una noche que promete ser especial.

Los protagonistas se van alejando por la acera.
Fundido a negro.
Corten!!!
Esta es la buena.

Visita el perfil de @netbookk