Cerrado, como un libro – @alasenvuelo

Yamile Vaena @alasenvuelo, krakens y sirenas, Perspectivas

El concepto de leerte a carta abierta se terminó.

Antes era así. Te leía, te espiaba entre los suspiros. Sabía que estabas cuando tu mano acariciaba lentamente mi muslo. Te leía en tu respirar invitante cuando me mirabas, era inevitable.

Y yo… tampoco podía dejar de sonreír cuando dormías.

Despierto eras tan poderoso, tan brillante, tan sorprendente. Y con los ojos cerrados, en el furioso ir y venir de tus pupilas que revelaba tus sueños, no te veías plácido, ni tranquilo, sino aguerrido, librando batallas. Como si durmiendo solucionaras el hambre mundial, los pagos de la hipoteca, la bronca con los sindicatos y tu lucha incesante por salvar al planeta. Dormido eras un titán de la liberación, pero no eras libre. Aún dormido leía en ti historias que no acababan de sorprenderme.

Me gustaba leerte en tus silencios; cuando mirabas a la lejanía entre la bruma del vapor de tu café, antes del primer sorbo de la mañana, cuando el alma es negra aún antes de beber lo que despierta todo lo bueno de nuestra civilización, y la oscuridad de la cafeína nos limpia al dejarnos empezar el día cristalinos. Me gustaba leerte cuando, indignado, le gritabas a la pantalla la más novedosa injusticia que cometían los políticos corruptos, o reías a carcajadas ante las poco humildes sátiras sobre la estupidez de los poderosos.

Me gustaba leer entre líneas, cuando tus ojos me sonreían con picardía y te sorprendía acariciando con ellos la seda de mi camisón, o el escote de mi vestido. Me gustaba leerte cuando cocinabas, hacías todo un acontecimiento para freír un huevo y la cocina me recordaba que nos ahorraríamos ambos mucho trabajo si evitaba que tuvieras esos arranques culinarios.

Te leí antes de aquella manifestación. Estabas decidido y enfocado. La injusticia terminaría allí.

Y terminó… al menos para ti, para mí, para nuestro mundo.

Cierran el ataúd, y me siento desfallecer.

He leído muchas tonterías sobre ti. Te llaman criminal, los poderosos pisotean tu memoria, tu lucha, tu belleza. Todos leerán las mentiras. pero no a ti.

Miro el ataúd cerrado. Y quedas cerrado, como un libro.

Y yo ya nunca volveré a leerte.

 

Visita el perfil de @alasenvuelo