A un centímetro de estar a kilómetros – @anissette

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Recomiendo ambientar con la canción Gorm / Blue de Solomon Grey. Tómese su tiempo, respete las pausas y disfrute la lectura.

 

Como en la ola. Déjate llevar.

 

Me acerco, besando apenas la planta de tus pies. Compartimos soledad a distancia equitativa y galanteamos uno frente al otro. Yo, con timidez, y tú, inmutable. Observas con devoción el despliegue de mi coraje, pero sin renunciar a la arena.

 

¿En qué piensas? ¿No vienes mar adentro?

 

Algo en mí te asusta… Tranquilo, a cualquiera le causa espanto mi oscuridad inmensa, tanto silencio, y la desconocida profundidad que se esconde bajo mi manto de perpetua calma. Ven, acumulé todas las lágrimas del mundo entero para que tuvieras dónde nadar, y mis manos, que van y vienen espumosas, esperan por ti.

 

¿Por qué tardas tanto? ¡Despega los pies!

 

Mi alma inquieta se desplaza con el viento buscando la orilla donde descansar. Me atraes hacia ti, halando del hilo que no se acaba, mas ya entendí el truco. No eres indeciso, tan solo huyes de la ola equivocada. Esperas. Estás tenso. Me miras. Clavas los ojos. Tomas aire. Te deslizas…

 

¿Con que vienes hacia mí?

No me retes.

 

Veo que te has preparado, así que asciendo varios metros sobre ti. Momento apacible. Mientras me rompo, vibra ligera mi espuma bajo tus pies. Te sostengo. Me dominas, o eso crees, deleitándote en mi voz que te susurra en todo el rostro. Escucha, e… ter… ni… dad.

 

No juegues conmigo.

Treinta segundos y te cierro el círculo.

 

Se desborda el agua. Pierdes el control. Caes. ¡No te resistas que te devoro! Te abrazo. Te arrullo entre el laberinto de burbujas que ahoga tus emociones. Te sumerjo, no entiendo por qué sonríes… Se tiene que ser muy valiente para adentrarse en el vaivén de una ola. Sostienes la respiración. Se detiene el tiempo, desaparece el cielo. Azul profundo es lo único que ves cuando te dejaste arrastrar hacia el fondo de mis entrañas.

 

¿Acaso ya no respiras?

 

No cierres los ojos, mira tu pasado arremolinarse entre tus piernas y cómo aleteas nuestro futuro bajo tus brazos. No hay salida. Estás lejos de la orilla, de tu lugar seguro. Mil cuatrocientos cincuenta kilómetros que se hacen nada con mi risa. ¿Redención es lo que pides? ¿Piedad? ¿O me darás algo a cambio? No te limitaste a ver mi horizonte, como todos. Las respuestas que buscabas, las encontraste dentro de mí.

 

Me conmueves.

 

Te expulso hacia la superficie antes de que te falte el aire.

 

¡Respira! Bocanada.

Abre los ojos.

 

Aprendiste.

 

Mientras unos viven a un centímetro de estar a kilómetros, nosotros vivimos a kilómetros de ser un centímetro.

 

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