Yo, tú, él – @EvaLopez_M + @GraceKlimt

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“La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios

Qué haré con el miedo
Qué haré con el miedo”

-Pizarnik-

Yo.

Ha vuelto. Cuando creía que todo entre nosotros había terminado, se atreve a asomarse de nuevo a mi vida, en forma de cuchillada certera con filo dentado que me desgarra más allá de piel y alma.

O quizá es que nunca se llegó a ir.
Es que siempre ha seguido estando ahí.
Es que nunca le vencí.

Tú.

Ella cree que no me doy cuenta, pero cada vez que se mira en el espejo, veo en sus ojos la imborrable huella del miedo.
Intento distraerla, que olvide la asquerosa manera en la que le hacía sentirse…

Que lo olvide absolutamente todo de él.

Yo.

Subo la música. Siempre ha sido infalible, mi guarida, el búnker en tiempos de bombardeo, mi pequeño refugio nuclear. Aquí estoy a salvo, y que se ponga la vida todo lo hija de puta que quiera. Esta burbuja es indestructible.

Dónde crees que vas. No tocar. Peligro de muerte. Prohibido pasar.

Tú.

Hago que la creo. Y ella, hace que se cree, o hace que cree que yo creo que se cree. O yo qué sé. Me enciendo un pitillo, el humo enmascara el miedo que me da su miedo. Sonrío, le guiño un ojo, digo cualquier tontería que provoca una risa. Forzada tal vez. Qué importa. He detenido la trayectoria, y la bala ha errado el tiro.

Ganamos, guerrillera. Al menos esta vez.

Yo.

Subo aún más el volumen. Joder, quiero gritar. Gritarle que se vaya. Que no es bienvenido. Que no debería haber aparecido jamás. Que no quiero compartir mi cuerpo con nadie más. Que solo quiero que me duela su lengua avasallándome entera. Que solo quiero que sean sus manos las que me agarren apretándome fuerte a esta puta locura.

Pero ya es tarde.
Le grito, me desgarro la garganta.
¿Qué más quieres de mí?

Tú.

La veo alejarse sin moverse. Es algo tan absurdo que estoy a punto de echarme a reír enloquecido. Quiero estirar un brazo y acariciar sus labios lentamente con mis dedos, hasta que me muerda. La idea me parece buena hasta que su cara se entristece, ha sido solo un instante, algo casi imperceptible, pero la verdad cae como una losa sobre mí, y mi impulso muere antes de nacer.

No te vayas.
Lo he gritado en silencio. Me duele el pecho.

Yo.

Llevo días dándole vueltas. Y sí, es lo mejor. Vete. Márchate de mi lado. Vete, hijo de puta. Huye, aún estás a tiempo. No quiero que sigas aquí. Fuera. Lárgate, lárgate, lárgate, lárgate. Yo ya estoy muerta.

El último informe médico es un agujero negro que se ha tragado cualquier esperanza, como una boca de lobo hambrienta. La metástasis se me ha extendido. Ya no caben en el cielo más deseos, ni más atardeceres rojos, ni más infinitos, ni más sueños. Pero tampoco más miedos, ni más sufrimientos.

Que se muera conmigo el jodido universo.

Ahora seré yo una estrella.

Él.

He ganado la guerra.

 

[ Escucha el relato en las voces de @RakeTrake, @leemosbonito y @Netbookk ]

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