Vendo recuerdos – @DonCorleoneLaws

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– Cogíamos nuestras manos al caminar y nos dijimos muchísimas veces que nos queríamos. Era un sentimiento puro, fraternal, desinteresado y protector entre nosotros. Cuando alguna de sus amigas la dejaba tirada en el colegio era yo quien jugaba con ella sin importarme lo que dijeran los míos. Cuando llegaba la noche de Reyes era yo quien calmaba su ansiedad para que pudiera dormir. Cuando se le movía un diente era yo quien le infundía valor para que se lo arrancara. Cuando se echó novio por primera vez fui yo quien le dijo que saliera corriendo si la iba a dañar. Quizás alguien necesite querer así a su hermana.

– Era uno de esos que todos calificaríamos como “amigo del alma”. Pasábamos las horas muertas hablando de nuestras cosas, yendo a comprar música, entrenando juntos, compartiendo fiestas y salidas, planeando vacaciones y organizando fines de semana. Terminamos el instituto y nos fuimos distanciando poco a poco hasta dejar de hablarnos sin razón aparente. Recuerdo aquel primer vacío de no saber qué hacer con el tiempo. Quizás alguien necesite comprender que no se debe volcar todo en una sola persona.

– Atardecía en primavera. Habíamos paseado en moto y reído hasta la saciedad. El sol se fugaba furtivamente por el horizonte. Hacía ya mucho tiempo que me sentía sólo y no esperaba en absoluto que aquello sucediera, pero sucedió. Ella me hizo valorarme de nuevo como hombre y como persona. Sacó lo bonito que subyace en mí y por eso no la olvidaré jamás. Ver atardecer sobre sus hermosos ojos cargados de sueños por cumplir me devolvió a la vida. Quizás alguien necesite vibrar con esa ilusión nueva y brillante de la resurrección del espíritu.

– En algunas ocasiones fueron comentarios de gente malintencionada a mis espaldas que otras personas con mejor corazón me hicieron llegar. Otras veces fue algún conocido que iba de amigo sin saber el alto y digno significado de esa palabra quien te dejaba con el culo al aire fabricando dogmas de simples infundios. A veces fue alguna mujer egoísta que no supo valorar lo que se le entregaba y sólo miró por ella para dejarme en la cuneta. Quizás alguien necesite sentirse traicionado, vendido o engañado, para valorar más la lealtad de los que siempre permanecen a su lado.

– Pura ternura. Pura sensibilidad. Puro amor desinteresado. Era la persona que mejor abrazaba del mundo. Desde muy pequeñita se aferraba a mi cuello con tanta fuerza que se le marcaban los bracitos. En esa forma de rodearme con su cuerpo entregaba toda la pureza del cariño que sentía hacia mí, transmitiéndome su calor, su dulzura y su ingenuidad. No había problema al que no se le pudiera quitar importancia con un abrazo de papá, ni sentimiento más bonito capaz de expresarse de otra forma. Quizás alguien necesite experimentar la felicidad extrema de ser tan amado y tan insustituible como para una hija.

Hace poco tiempo que me diagnosticaron Alzheimer y dentro de poco no podré pensar en todo esto que me ha forjado como soy. Ahora que aún tengo la posibilidad de hacerlo, vendo recuerdos para todo aquel que quiera aprender de ellos y los pueda necesitar. Razón aquí…

P.D. Relato de recuerdos verdaderos pero de epílogo inventado, que quiero dedicar muy especialmente a todas aquellas personas que viven en esa terrible nebulosa del olvido, y a quienes han perdido o aún tienen a algún ser querido afectado de esta terrible enfermedad degenerativa.

 

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