Vacío – @Gatoriginal

dkys colaboraciones Improvisando letras, Retos

Se levantó como cada mañana entre sábanas revueltas y un vacío al otro lado de la cama. No se oía nada más que el triste y monótono píar de los pájaros al otro lado de la ventana.
Lentamente y arrastrando los pies, fue al baño para darse su ducha matutina y recordar, como siempre, el cuerpo que solía ocupar aquel vacío.
Hacía ya meses que se había ido.
Mirándose al espejo, observó que parecía enfermo. A su cara triste y escuálida, había que añadirle esas grandes ojeras que venía teniendo desde el día que le echaron del trabajo y una barba descuidada de apenas tres días.
Pensó que no valía para nada.
Desde su partida todo había ido a peor. No daba pie con bola y la suerte no caminaba de su lado.
Y de ella sólo le quedaban aquellos dos niños, de cabello castaño como el suyo y ojos tan profundos que le recordaban constantemente aquella mirada.
Meses atrás, justo antes de cerrar aquel agujero, había jurado darlo todo por aquellos niños.
Así había sido hasta entonces y así seguiría siendo.
Resuelto, decidió afeitarse y lavarse la cara, y una vez bien acicalado, se acercó a la puerta de al lado de aquel derruido piso que habitaban. No había para más.
Como de costumbre, se ató la toalla al cuello y, aún en calzoncillos, entró en la habitación con un puño por delante, simulando el vuelo del famoso Superman.
Inmediatamente después se oyeron risas cansadas y una serie de grititos.
Las cosquillas siempre espabilaban a los monstruitos.
Una vez despertados, cogió a cada niño con un brazo y se dispuso a llevarlos al baño para que se preparasen.
Así todo era mucho más fácil. No había que explicarles nada. Ni por qué mamá no volvería, ni por qué papá pasaba ahora todo el día en casa, ni por qué la nevera estaba vacía.
Bajo esa inocencia infantil, existía una comprensión enorme y, aunque era él el que se vestía cada mañana con una capa para despertarles, lo que no sabían aquellos niños es que quienes mantenían las cosas en su sitio, quienes sostenía a su padre en aquellos momentos, eran ellos y no al revés.
Ellos eran los verdaderos los pilares de aquella familia.
Ellos eran los verdaderos superhéroes.