Un rostro arrugado – @AdrianMoraless

AdrianMorales @AdrianMoraless, krakens y sirenas, Perspectivas

A veces se me olvida pensar en mí, recuerdo que el tiempo se me echa encima cuando repaso la lista de personas que tengo por hacer; y claro, nunca me da tiempo de llegar a leer el «y yo» del final.

Tengo amigos que no merezco, río unas carcajadas que no son del todo mías y si junto todas las horas que me han hecho esperar, sale un número más alto que el tiro en la sien que me doy.

Cada vez tengo menos secretos y cuento más mis desgracias que mis alegrías. Sobre todo a mí mismo, y es que el día que me comió la lengua un gato, descubrí que me quedaban otras seis más escondidas en la boca del ratón.

Llevo el alma arrugada y fumo para acordarme del momento en que dejé de hacerle caso a mi madre para hacer lo que me dictaba el corazón. Llevaba un anillo en la mano izquierda que me hacía recordar que en algún momento me casé con algo que aun intento entender.

Viví en cinco lugares abandonados diferentes, y siempre he sido el único que se ha atrevido a llamar casa a alguno de ellos.

Me gasté dos corazones y medio. Los dos primeros se acabaron rompiendo, y todavía sigo esperando a que me llegue la segunda mitad del tercero.

Duermo 4 horas al día, sobrevivo quince de noche, y todos los días pierdo la cuenta de las veces que vivo sin ti.

Como por gula, escribo juzgando con palabras y a veces quiero por envidia sin poder demostrarlo.

Pero bueno, mientras haya papel de toda clase, seguiré pensando sin miedo a quedarme con un «puede que no se entere nunca».

Visita el perfil de @AdrianMoraless