Te adoro – @Contradiction_

Contradiction @Contradiction_, krakens y sirenas, Perspectivas

Te adoro.

Por favor no me adores.
Adorar es convertir a un simple humano en un Dios. Adorar es dotarle de rasgos y características inhumanas de perfección y maravilla.

No lo hagas, no me sometas a tales expectativas.

Mejor quiéreme, quiéreme bien. Quiéreme de verdad. Como se quiere aquello a lo que conoces a la perfección y aún así te gusta. Quiéreme cuando me odies, cuando lo haga rematadamente mal, cuando ni yo me soporte. Quiéreme porque sabes quién soy, de qué pie cojeo, cuáles son todas mis taras. Quiéreme por mi desorden mental, por el desorden que puedo llegar a generar, quiéreme porque nunca sé en qué día vivo y la mayoría de las veces ni si quiera el mes ni el año.

Quiéreme porque no diferencio la derecha de la izquierda y las comas y los acentos se me revelan. Quiéreme porque soy de extremos, porque pienso distinto, porque o todo o nada pero a veces gris. Quiéreme porque soy complicada, porque me despierto de mala hostia después de la siesta, porque siempre quiero mimos. Quiéreme porque sin café no soy persona pero soy capaz de olvidar que necesito comer. Quiéreme cuando me enfado, cuando arraso con todo con una simple mirada o cuando intento comprender a los demás por grande que haya sido la ofensa. Quiéreme por todos y cada uno de mis defectos sumados a mis virtudes.

Quiéreme bien, quiéreme de verdad.

No me adores te lo suplico, la perfección no está hecha a mi medida.

Quiéreme por mis locuras, mis prontos, mis pasiones, mis expresiones y gestos. Quiéreme por ponerme bailar en medio de cualquier sitio solo por verte reír. Quiéreme porque me sé todas las canciones que odias y te las canto para verte moverme con desaprobación la cabeza mientras te ríes. Quiéreme por mis detalles, porque te quiero ver feliz. Quiéreme porque sabes que arrancaría cabezas por ti y por cualquiera de mi minúsculo círculo de personas amadas. Quiéreme porque me emociono con las cosas bellas y porque me levanto de la cama sólo para ver el amanecer. Quiéreme por las millones de fotos de cielos que hago y las otras millones de fotos tontas para enseñarte cosas cuando no estás aquí.

Quiéreme porque me eliges cada día, porque soy muy mala pero soy buena siendo mala.

Quiéreme porque mi mundo te parece un buen lugar donde vivir. Y quiéreme sobre todo por mi  caótico y mal trecho infierno.

Quiéreme porque me molestan los estornudos, luces y sonidos altos. Quiéreme porque después de las once de la noche todo me hace reír. Quiéreme porque soy incapaz de dejar de tocarme el pelo y siempre intento tocarte las orejas.

Yo que sé, quiéreme.

Hazme el favor de no adorarme porque entonces un día te irás buscando a ese Dios que no soy yo.

No, no sé, tú sólo quiéreme.

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