Despedirse y no olvidar, olvidar y no despedirse – @EvaLopez_M + @GraceKlimt

Eva López @EvaLopez_M, @GraceKlimt, krakens y sirenas, Perspectivas

“Para decir adiós he tenido que arrancarme las cláusulas a tiras”. Ana Pérez Cañamares   La cabeza reposa, tranquila, sobre el cañón de la pistola, aún caliente. Un cigarrillo incandescente aporta el humo a la escena. La mujer, aún vestida con medias de seda negras y zapatos de aguja, observa, sentada en un rojo sillón, el charco de sangre que la cabeza del hombre crea a sus pies… En ocasiones, despedirse no basta, y se hace necesario borrar. La noche. …

De hielo y hiel – @Moab__

Moab @Moab__, krakens y sirenas, Perspectivas

Tengo los ojos cerrados y el agua de la bañera me quema la delicada piel, pero apenas la siento. No quiero salir, las lágrimas que me arrasaban los ojos, esas sí que abrasaban de verdad. Se derramaban, en silencio, mudas e imparables, como los recuerdos. Abro los párpados y el techo es un espejismo que amenaza con desaparecer. Ojalá lo hiciera. Ojalá desapareciera yo y conmigo todo el dolor. Empiezo a sentir una fuerte presión en el pecho. Durante un …

De hielo y hiel – @PabloRompe29

PabloBenigni1 @PabloRompe29, krakens y sirenas, Perspectivas

Parte 1: Noches de hielo.   — ¿Qué te pongo de beber Elisa?   — ¿Que qué me pones de beber? Pues mira a ver si tienes una bebida que pegue con esta sensación de ahogo permanente, que aleje por un momento a todas las personas del planeta tierra y haga de mi vida un desierto emocional y de contacto humano, o que me pegue tal patada en el culo que salga disparada de este taburete, de este bar hacía …

Deseo en cinco letras – Macon_inMotion

Macon_InMotion @Macon_InMotion, krakens y sirenas, Perspectivas

Sólo una luz se mantenía iluminada en el edificio. Las dos de la madrugada. La habitación, que olía a sexo, estaba ahora llena de tensión. Una mujer desnuda en la cama, tapada con un nórdico frente a un hombre armado, también desnudo; conversaban. -Hace menos de media hora estabas follándome. No puedes hacerme esto -musita la mujer, alterada-. -No se trata de tí, yo no mato por deporte. Mato por encargo. -Me dijiste que me deseabas. -No lo niego. -¿Entonces?…no …