Sin estilo – @Imposibleolvido + @distoppia

Olvido @distoppia, @Imposibleolvido, krakens y sirenas, Perspectivas

Llego tarde y despeinada. No me he quitado las gafas y no estoy segura de llevar el monedero. Qué desastre, Laura, otra vez. Me espera en la mesa del fondo, junto a la ventana. Hemos quedado aquí porque este bar se parece mucho al patio del recreo. No puedo evitar la sonrisa, tenía ganas de verla. —Hola, Olvido, ¿cómo estás? —Ya sabes, podría estar mejor. —¿Qué te pasa, rubia? ¿Sigues con los sueños hiperrealistas? —Y van cuatro noches sin dormir, …

Medianoche en la calle – @distoppia

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Era medianoche en la Calle Mayor cuando la vi pasar disfrazada de princesa de ciudad. Le salían al paso dos imbéciles por esquina. “Qué panda de gilipollas”, murmuraba entre dientes. Fumaba sus nervios con un cigarro y dos zapatos de tacón medio borrachos la llevaban con indecisión por mitad de la avenida. Quiso el destino que viniera a sentarse a mi lado en el banco en el que yo esperaba el autobús. “¿Tú también eres un hijo de puta?” dijo …

Abandonar el barco – @JokersMayCry

JokersMayCry @JokersMayCry, krakens y sirenas, Perspectivas

No sabía cómo callarlo y lo escribí, sangré la tinta que se coagulaba en mi corazón, a palabra por latido mientras me temblaba el pulso y cada trazo era una cicatriz del alma. Lo que allí había vertido tenía la oscuridad de un negro insomnio que se alargaba como la sombra del pasado, era un infierno donde ya no me entraban más pecados, ni más silencios, donde ya todo era cenizas. En medio de ese negror, había una luz, la …

El corazón de un niño – @jusdecoeur

Tearsinrain @tearsinrain_, krakens y sirenas, Perspectivas

El corazón de María palpitaba con fuerza, sin correr, pero picando en cada latido. María vio llegar a su padre sentada en aquella silla demasiado pequeña para ella, frente a una mesa demasiado grande, en una habitación demasiado oscura, sin ventanas, solo con un cristal tras el cual ella intuía que estaba aquella señora, la que ponía una sonrisa de complicidad pero inspiraba frialdad absoluta. La que la había acompañado hasta allí, la que había pedido que no hubiera nada …