Supervivir – @Patryms

Patryms @Patryms, krakens y sirenas, Perspectivas

«Exfolie la piel del interior de su cerebro y pásele con suavidad piedra pómez a su corazón. Hidrate ambos después, con especial incidencia en los lugares en los que suene eco.”

 

¿Recuerdas que hace un año pusimos algunas verdades sobre la mesa? Aquella noche te conté que, sin saber yo ni más ni menos, la vida es así. “– Así, ¿cómo? – Pues así. –“(Y al decir eso había que encogerse de hombros).

Como sucede con los libros al leer, las verdades adquieren sentido cuando pones algo de ti en lo que estás mirando. En mi caso, todas aquellas que conté no me dejan ponerles nombre. La mayoría del tiempo andan espurreadas entre el techo y el suelo de la habitación y si intento esquivarlas, tenga que fijarme en ellas para no pisarlas.

El secreto está en dejarlas sacarte a bailar y escuchar lo que tienen que decirte al oído.

Puede que, entonces, el diccionario te mire enfadado por no hacerle caso o por convertirlo en un pequeño acordeón, si eres de los que doblan la esquina de la hoja cada vez que encuentra algo a lo que le encuentre sentido.

Qué suerte si descubres que el tacto es una gran forma de ver, que un café da para un sinfín de cosas (sin que tengas que pedir café) y que los ojalas son menos relativos que las distancias. Resulta que conocer, a veces, no es ni la mitad de interesante que reconocer; el desorden puede ser quedarte al otro lado de la cama porque el tuyo lo has dejado, los recuerdos pueden ocuparte toda la toalla de playa y una de las promesas más serias es prometer dejar de prometerse cosas.

Porque la libertad se peina distinto cuando quiere decir “no tengo nada que hacer” o “no sé a dónde ir” y las vorágines se mezclan mejor si están a oscuras. Puedes cruzarte la calma de la mano de un “no parar” y que te enseñen que los semáforos, las canciones, los cigarrillos y  cualquier “me da igual” puede dar para mucho. Es que, según nos pille, un “no tengo prisa” pega con todo.

Puede ser que descubras que los sinónimos lo son o no solamente dependiendo del borrón, el color, o la nota al margen que les pongas. Y que en un momento cualquiera taches y tires todo aquello a lo que has tenido que sobrevivir y, entre baile y baile, llenes el libro de páginas nuevas con todo lo que has super-vivido.

Y es que la vida es así, si, es lo de encogerse de hombros lo que no hemos traducido.

 

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