Sinestesia – @Moab__

Moab @Moab__, krakens y sirenas, Perspectivas

La miro extasiado. Sí, ella era especial y ahora lo puedo confirmar. Ahí está, del color del rock and roll sonando por todos los recovecos de mis ojos. Los cierro y siento en la cabeza los latidos del corazón, ese que razona lo que debería razonar el cerebro, el cual se dedica a sentir. A sentir en el tacto de mis dedos el olor de las caléndulas. A sentir el amor que sentía por ella. Sí, la amaba aún sin conocerla, porque sólo verla supe que era especial.

¿Cuántas veces me equivoqué hasta encontrarla a ella? ¿Veinte? ¿Veinticinco? He perdido la cuenta, pero ha merecido la pena. Pensaba que no volvería a sentir esto porque nunca encontré a ninguna más después de aquella primera vez, hace ya siete años.

En aquella ocasión no me lo esperaba. No fue a propósito, por supuesto. Perdí los nervios y se me fue la mano. Entonces sucedió. El éxtasis. La sinestesia. El mundo se puso del revés, los estímulos se invirtieron y sensibilizaron. Podía verlo todo, sentirlo todo, oirlo todo… pero de forma caótica. Los ojos entendían la música mejor que el oído, el tacto apreciaba cada matiz de los aromas, el corazón podría haber solucionar integrales durmiendo, el cerebro amaba con una pasión, que jamás creyó que pudiera experimentar…

Un orgasmo de sensaciones.

Volví a abrir los ojos y a mirarla. Ella también era caos ahora. Uno realmente bello. Uno compuesto de colores que eran música, de piel que era perfume, de sonidos arcoíris, de olor que sabía a ambrosía y un sabor que poseía la suavidad de la seda.

Golpeé de nuevo una y otra vez, con fuerza, con ganas y cada hachazo hacía saltar un riff de guitarra directo a mi cara.

Sabía que el éxtasis y la sinestesía acabarían, pero no me preocupaba. Ella era especial, pero no única. Miré sonriendo mi hacha, que chorreaba semicorcheas.

Buscaría a otra.

 

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