Sin remitente – @DeNegraTinta

DeNegraTinta @DeNegraTinta, krakens y sirenas, Perspectivas

Ella escribe, escribe y escribe, como si nada más ocupara cada minuto de su tiempo. Se le va la vida, las horas y los días pegada al teclado de una computadora que no le habla. Solo rompe el silencio al compás que marcan sus dedos en cada golpeteo de letras. La he visto madrugada, tarde, noche; las tres, seis y a las doce, lo que marque el reloj es lo de menos. Sigue su carrera al par de las manecillas, como si alguien la persiguiera preocupada por el miedo a detenerse, como si su vida dependiera de la más mínima interrupción. La he escuchado sollozar, suspirar, incluso romper en llanto para secarse las lagrimas -siempre acompañada por su inseparable caja de pañuelos faciales- imagino quién ha desatado semejante travesía por sus abecedarios. Ininterrumpida, así debería llamarle a la fluidez que sus manos demuestran inspiradas por yo sé quien. Pareciera que la vida no ha dejado de susurrarle al oído, le dicta cada palabra.

La historia está escrita y los protagonistas caminan en círculos haciendo de cada aparición una colorida espiral. De vez en cuando me acerco a ella y le pregunto -aun conociendo todas la respuestas- quién ha desatado sus nudos haciendo de sus cuerdas un largo cabello que trenzar. Ella solo sonríe y, sin emitir voz continua, sé que lo disfruta porque ocasionalmente canta tarareando la misma canción; sus ojos brillan y sus mejillas se tornan casi al mismo tono de sus labios rojos. Así, como si la hubieran besado hasta el cansancio, como si ella hubiera correspondido a esa boca hasta saciarse. Desafortunadamente, esto sucede de manera ocasional, pero es suficiente para saber que ella ha estado enamorada, no solo una, sino una decena de veces, se lee en las muchas lineas de sus manos reescritas sobre las hojas en blanco. Aseguro que es amante de los contrastes, la delata el color de su tinta, la luna y las nubes surcando el cielo en donde acostumbra abrir sus alas, el mismo de donde vienen sus lagrimas y la lluvia que humedece todo lo que crece a su alrededor; también dentro de ella. Escribe adornada de metáforas, escondiéndose bajo la sombra de las letras que no tienen destinatario, mucho menos remitente, ¿por qué quién sino ésta mujer podría mostrarse invisible ante los ojos del mundo? Dice que no hay nada más bonito que escribir para uno, que el gozo es absoluto y el amor tan grande que no existe página que soporte tanto. Entiendo bien, que lo afirma de dientes para fuera, porque no hay carta o historia sin remitente, así como no podría existir palabra sin significado, noche sin luna o día sin ti.

 

Visita el perfil de @DeNegraTinta