Siempre es hoy – @LaBernhardt

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¿Recuerdas la primera vez que tuviste miedo por la noche, y que del mismo susto no encontrabas la luz y qué angustia? ¿O cuando los lunes nos recordaban que no habíamos estudiado lo suficiente y el examen nos esperaba afilando las uñas? ¿O cuando ya de mayores se acababa la peli y el pasillo se hacía oscuro y la cama no era casa? ¿Recuerdas cuando han vuelto los recuerdos de los días que eran perfectos para restregarnos que ya no?
Yo creo que muchos días, y los domingos más que ninguno, guardan todos esos recuerdos que quitan el sueño. De tal manera que, de repente y sin avisar, un día, una noche, nos llenamos de memoria y siempre es ese hoy que nos duele.
Puede ser que eso me haga dormir peor de lo normal. No sé, mi insomnio hace lo que le da la gana y para poder dormir, a veces siempre pienso en lo que he vivido contigo. Claro, recuerdo sólo cosas bonitas y me salen muchas. Como la primera vez que nos besamos. O cuando el mundo se me hace pequeño cuando me tocas. O los kilómetros que se hacen nada si voy a verte. O los viajes que no hemos vivido, pero que me gustaría hacer a tu lado. Siempre es hoy para viajar, aunque luego no pueda ser. Me hace sonreír si pienso en lo grande que es el mundo y la de sitios que están esperando conocernos. La de guías que tenemos que buscar. Lo felices que vivirán en mi librería. Sí que lo pienso, sí, aunque, técnicamente, esto no sea un recuerdo, quiero que sea un trozo bonito para llenar este día gris. Recuerdo tu cansancio cuando dormimos mal, tus ratos raros, cuando miras el móvil y yo quiero desaparecer porque no te puedo ayudar y me siento intrusa, tus pasos por el pasillo de mi casa y tu silencio saliendo de tu castillo, que, aunque no te vea, lo recuerdo. Y estás guapo porque vas a pelear el mundo. Porque te repones y porque sonríes. Por esa alegría irresponsable que luces. Y me gusta que te comas cada día al día. Ya sé que eso lo hacemos todos, pero yo te miro a ti. Y me gusta.
Pero lo que más recuerdo, lo que más de todo, es tu espalda. No hay nadie ni nada que me pueda hacer daño si me escondo en ella. Y si pudiera elegir el día de la semana que más la necesito es en domingo. Los odio.
Y hoy el día está lento, hace gris, calor, es sábado pero huele a domingo feo, y yo voy a meter un recuerdo del futuro: me adelanto al finde que viene, que podamos vernos un rato largo, dormir. Voy a recordar el abrazo que me darás. Y, ¿sabes? aunque eso no ha llegado todavía es tan, tan grande que llena este sábado mierdoso que no sé cómo me lo voy a recontar para que me guste más. Que sí, que me inventaré algo para que siempre sea un hoy lleno de recuerdos bonitos que arrinconarán a los feos que no recordamos pero que nos quitan los sueños.
Tú eres la única persona que me lee desnuda. Sin personaje. Sin historias de otros. Yo te escribo y tú estás aquí. Hoy, siempre.
Así que aquí tienes un cuento de recuerdos bonitos para que arrinconen a los feos, si los tienes. Si te aparecen hoy, mañana, cuando sea. Siempre es hoy para usar este cuento. Te quiero.

 

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