Ser silencio en boca de quien nunca calla – @dtrejoz

dtrejoz @dtrejoz, krakens y sirenas, Perspectivas

“…El problema es que vamos
por la vida llamándole “olvido” a los
recuerdos que ya no duelen.

Pero vamos… ni siquiera se parecen”

11:55 pm, en algún lugar olvidado por Dios y por el hombre…

Por la ventana se cuela la luz que se desprende serena desde el cachito de luna que le queda al mes, es un mes cualquiera, no se pregunten cuál, que la fecha es lo de menos en esta historia. Por entre la espesura de la noche, entre el resquicio que dejaba al descubierto la cortina, se ve la silueta meditabunda de un hombre que parece pensar en sus errores, parece rendirse a su destino, a su condena.
Hay noches así, que llevan un silencio por voz, y todo lo que dicen son latidos.
Alguna vez todos hemos estado ahí, en ese laberinto de dudas, vociferando lamentos que nadie oye, ahogándonos por dentro sin más testigo que el rincón frío donde se cuelgan las bufandas, alguna vez he estado allí, en esa dimensión donde a nadie le importo, sentado, apoyando mis codos en mis rodillas, salpicando de lágrimas mis pies sin proponérmelo ni evitarlo. Sí, también he estado en la oscuridad en esas noches que saben de extrañar, noches que saben de miradas que se ahogan en la pared, porque no alcanzaron a salir por la ventana, noches que nos hacen esclavos… un condenado a la silla.
Hay miradas tan elocuentes, que uno logra escuchar el recuerdo que está pasando por esos ojos.
12:26 am, a lo lejos se escucha música, quizás proviene de algún baile…
Minutos después, la monotonía de la noche se rompe con el murmullo que se apodera de la calle, la calle se llena de cuerpos que se mueven casi por inercia, la música se ha detenido y solo quedan ahora algunos comentarios sobre los asistentes a la velada, algunas miradas llenas de ausencia y de vacíos, algunas mentes que viajan en otra dimensión, merced de algún alucinógeno y del alcohol, en otro tiempo… en otro olvido.
Una botella de vodka hace su aparición en la escena, está frente al hombre de nuestra historia, la botella es alcanzada por una de sus manos, lentamente ha girado la tapa metálica y ha dejado correr un trago doble directo de la botella hasta sus labios, ha chupado con ansias sin dejar caer ni una gota fuera de su boca, sus ojos están ahora enrojecidos, como con fuego, y la botella ha sido puesta de vuelta sobre la mesa, con cierto rencor, golpeando con violencia el sobre de la mesa con el culo de la botella… vaya entrada la de esa botella, vaya sorbo, vaya sed… vaya ira, hasta podría ser odio, quién sabe.
También hay noches que se asemejan a una inmensa carta, donde nadie escribe, donde las letras son miradas y el silencio es el papel.
1:17 am, de nuevo la noche guardando silencio, dejando pendiente un monólogo con la luna, postergando la última palabra para el amanecer.
Después del sorbo, sacó una carta. En esta parte le toca a cada quien imaginar lo que decía, escoja respuesta breve o responda con argumentos de peso y de forma amplia, siéntase libre de aportar.
A mí se me ocurrió que eran asuntos del corazón, un viejo amor que sobrevive, una despedida con una canción de las que duelen, cosas así.
3:42 am
“Era como ver amanecer desde la canción donde me querías… perfecto”
Los sorbos se repitieron, cada vez con más violencia y con menos acierto, cada vez con más rencor, buscando con demencia el fondo de la botella, el fondo donde se puede llorar sin vergüenza, ese instante tan hundido donde nada importa, donde todo sobra.
Ahora la carta es un papel arrugado en el suelo, al lado de la mesa, la botella ya parece un mensaje llegando a la orilla de alguna playa, un mensaje llegando tarde como llegan siempre esas botellas a la orilla, cuando al náufrago ya no le quedan lágrimas y ya el alcohol alcanzó para ahogarlo entre su pena, solo balbucea algunas frases que nadie entiende, sin coherencia, que nadie escucha.
“Amar tus noches y amarte a ti dentro de cada una de ellas, aunque me duela. Amarte en el silencio de toda esta oscuridad y soñarte hasta el amanecer, porque el amor que por ti tengo, yo lo siento, yo lo vivo, yo lo sufro…aunque no se vea”
Parece derrotado, lo sé porque así me veo cuando el insomnio me lleva al rincón del pensamiento donde guardo mis derrotas, las que repaso en total silencio cuando todos duermen, cuando nadie me ve, cuando nadie me oye, cuando solo quisiera ser silencio en boca de quien nunca calla, en la boca del corazón que no sabe de engaños, ni de fingir, en el grito de la conciencia acusándome una y otra vez de las cosas que hice mal, del recuerdo que me señala los pasos que he dado en falso, de las veces que pude ser y me quedé en deseo, de los sueños que se perdieron detrás del miedo a fracasar, en el tormento que puede significar un pasado que no deja de acusarnos, que no deja de volver, que no deja de crujir al dar el paso.
5:35 am
Otro despertar inicia en las miradas.
Y un amanecer en cada calle, en cada jardín, en cada hoja, el sol ensaya otro regreso sin promesas, y a nadie le importa lo que has llorado. Despierta.

 

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