Salvaje – @distoppia

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Buenas tardes a todos. Gracias por venir a mi cumpleaños. Disfruten de la tarta, disfruten del vino. No quisiera que me vieran perdida. O llorando. ¿Quién podría estar triste en su propio aniversario?

De verdad espero cocinar bien y encajar en un vestido bonito (en la fiesta, por supuesto, también), que luzca, que parezca que no tengo problemas sólo por fingir belleza. Todo en su sitio, las horquillas, el maquillaje, las pretensiones. Nada fuera de lugar, las ansiedades bajo el colchón y los complejos, todos ellos, por debajo de la piel.

Disculpen si cocino y suspiro, es todo culpa de los canapés, ¿han probado ya los aperitivos? Les puse a todos una lágrima de ayer. La cena en un ratito, ahora hablen ustedes, saquen a bailar sus opiniones mientras yo me arrincono sola contra la pared. Voy a prepararme para el interrogatorio con dos copitas más de vino.

No, no sé lo que hago con mi vida. No, esto tampoco es definitivo. ¿El trabajo? Bien, en cuanto encuentre uno de verdad. ¿La familia? Todo en orden ¿La salud? ¿El amor? Dejen la botella por aquí, por favor. Ya lo he dicho, no tengo planes para este año. No, aquello ya se terminó. Perdona un segundo, creo que hace falta más hielo. Vuelvo en un minuto (o mejor dentro de tres años).

Y a respirar por un segundo con el aire fresco del congelador.

En la cena, con la mirada perdida y la música sonando por dentro. Hablan del Cataluña, de la Gürtel, de Pujol. Me cruzo con mi primo adolescente y su cara de perdido. Te entiendo, somos dos. Me encojo de hombros como queriendo decirle que no, que no es una fase y que sí, que hay espacio para otro raro en la familia. No dejes que llamen salvaje a cualquier oveja que salga del redil. Me sonríe de lejos y veo en él la luz que nadie más consigue ver. Suerte con tus monstruos, niño.

Llegan los regalos. ¿Por qué quitar la etiqueta si en realidad quieren lucir el precio? Y mi regalo favorito está aún por envolver. Y por llegar. ¿Queda mucho? Voy a empezar a masticar este confetti, por si tengo suerte y me atraganto de felicidad. Celebremos que ya van más de diez años pensando en huir y no volver.

Esta tarta de cumpleaños tiene mucho de metáfora y poco de pastel. “Sonríe para la foto”. Sonríe tú, que yo llevo fatal lo de mentir. ¿Les importa si me sirvo un whisky en esta minúscula y preciosa taza de té?

 

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