Risas enlatadas – @DeNegraTinta

DeNegraTinta @DeNegraTinta, krakens y sirenas, Perspectivas

– Navidad 1989
– Nacimiento de mis hijas – I, II y III
– El beso más deseado
– Miradas de ojos verdes
– Cumpleaños No.43
– Una tarde en Polanco
– Luciérnagas y Libélulas / Antologia latinoamericana de mujeres poetas
– TE AMO
– Mi abuela y yo -TRAVESURAS DEL UNO AL CIEN-
– Mariposas

Apenas cuento diez  y por nombrar faltan muchos más – sonrisas enlatadas- más de un millón de títulos guardados en mi memoria esperando a ser recordados. Cientos de experiencias maravillosas, todas ellas regalos, tesoros de inestimable valor. Repisas interminables de reminiscencias, pero no cualquiera. Cada una de ellas ha provocado más de una sonrisa, más de un escalofrío sobre y bajo la piel. Qué bonito es saberse tan vivo y tan colmado de estos milagros.

Me gusta asomarme de vez en siempre a este mi lugar especial, sobre todo cuando la melancolía o la tristeza me convierten en presa fácil de las lágrimas. Cuando las tardes de lluvia o los días grises invocan y tocan esos tiempos de una colección que no me gusta nombrar por obvias razones.

Afirmo sin titubear que permanecemos en este mundo para ser felices a toda costa y que cada día obedece a rotular una lata más. Que el amor juega un papel importante en el devenir y desborde de emociones que nos provoca sonreír tantas veces como nos sea posible.

Se lee fácil y lo es para las personas que como yo encuentran la sonrisa en un parpadeo; a ojos abiertos o cerrados. En la sorpresa y el descubrimiento de nosotros y nuestras infinitas capacidades de dar y recibir, en la lucha por superar las desventuras y dar la mejor cara a la miseria y la maldad que existe desafortunadamente en nuestro entorno.

Estamos hechos de minutos, canciones, libros y amores. De estaciones, lluvias y horas de sol. De todas esas cosas que los sentidos se encargan de despertar y magnificar cada día de una vida. Me declaro adicta a este almacenamiento de desmesuradas proporciones que me habla al oído pidiendo por más. Una medicina maravillosa para encender y consolar al alma, para calentar y proteger del frío que no cobija la tristeza.

Quiero más de ellas, en latas de mayor tamaño y belleza interior. Necesito de habitaciones llenas para las épocas de carestía, para compartirlas en infinitas ocasiones al mejor postor, también al mejor impostor. Porque la sonrisa no juzga ni etiqueta, se da sin mayor pretensión que la de causar una reacción en cadena. Una explosión derivada a la carcajada que resonando haga eco de la entrega que nos caracteriza como hermanos, amigos y personas con la afortunada misión de hacer de este mundo un lugar de eternas primaveras por disfrutar.

Que así sea entonces, en mi ser y en el de todas aquellas personas que han ocupado y ocupan parte del contenido de una lata destinada a abrirse cuantas veces haga falta, un recordatorio sin fecha de caducidad para reafirmar el extenso significado de lo que es la vida en todas y cada una de las vertientes que tengamos la fortuna de disfrutar hasta que la muerte nos arrebate el privilegio de sonreírle a alguien más.

 

Visita el perfil de @DeNegraTinta