Regreso al futuro – @Mous_Tache

Mous_Tache @Mous_Tache, krakens y sirenas, Perspectivas

Shakespeare, Dostoievski, Julio Verne, Edgar Allan Poe, Lope de Vega, Isaac Asimov…

Letras doradas impresas sobre tapas de dudoso cuero que abrazan las amarillentas hojas de los libros que se amontonan sin orden en las tres estanterías del cuarto que durante muchos años y a base de releerlos fueron la máquina de viajar en el tiempo y el espacio de mi vida adolescente.

Libros que formaban parte de la colección en la que mayores esfuerzos dediqué para terminar de completar. Paseos semanales al kiosko, esperanzado en que el librero hubiese repetido el pedido de los que había olvidado traer. Ansioso por conocer nuevos lugares a través de las letras contenidas en los mismos. Ilusionado, soñando ser científico para ampliar las Tres Leyes o marino, atesorando vivencias en viajes de más de veintemil leguas.

Recorro el angosto pasillo que ejerce de columna vertebral de las estancias, me encamino en busca de un espejo para hacerme, en silencio, una pregunta.

Observo mis ojos, y a su alrededor aparece el reflejo de mi pasado, ni una cicatriz en el alma y sueños repletos de acné.

Analizo mi presente. He vivido en función de las circunstancias, tomando decisiones porque eran las lógicas o las precisas en cada momento. Cada una de ellas me ha alejado de quien me propuse ser. Me he autoengañado en cada una de las reflexiones posteriores a cada uno de mis actos, convenciéndome de que realidad y sueños son dos cosas diferentes. De que para todo hay una edad y que los caminos hay que tomarlos en determinados momentos del tiempo, que lo que otros inician con veinte es ilógico que tú lo comiences con cuarenta.

Por una mera cuestión física, viajamos al pasado cada día. La luz reflejada por nuestro cuerpo sobre el nitrato de plata adherido al cristal muestra quien fuimos nosotros hace un microinstante, no somos nuestro yo presente.

Vuelvo a mirar mi reflejo. Ha desaparecido el niño. Menos pelo y más arrugas y ese brillo en la mirada. ¿Nunca fuiste un conformista, verdad? Me guiño un ojo y sonrío.

Más allá de la física, la metafísica. He viajado a mi pasado a través de mis recuerdos. Llego a la conclusión que el presente es circunstancial y el futuro una dirección.

Perseguir a Moby Dick, ser surfero o pirata moderno, sobrevolar el Gran Cañón con alas de tela y motores a reacción. Hoy regreso al futuro, a la dirección que hace décadas me marqué, de hacer lo que me ilusione, a ese estado subjetivo llamado felicidad.

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