Recuerdos del sur – @Patryms

Patryms krakens y sirenas

Esta noche has apelado al sueño buscando la calidez que no encuentras en la otra punta del sofá, y yo me he masturbado en la ducha cuando te has ido, recordando esas reconciliaciones furiosas que eran la batalla final de nuestras broncas.

Yo, que no me gusta correr, recorro el sprint combinando café y calmantes para llegar a donde tenía que llegar para empezar. Tú, que no eres de hablar de ti, te dedicas a dejar lo propio como si lo contase otro desparramado entre las facturas.

¿Dónde has dejado la pistola que da la salida? ¿Dónde guardé la bala grabada del tiro en la sien?

Tengo la impresión de que en esta tregua intentas sacar mis clavos a martillazos. Tú, juegas a esconder lo que pincha para que no los use como puntos suspensivos.

El botiquín está lleno de vestigios de lo que íbamos a ser cuando conseguimos meter la distancia en nuestra cama para que se liara con nosotros; a la basura he tirado hoy el tiempo que se nos quemó crudo por dentro por distraernos y calentarnos demasiado.

Me he emperrado en no crecer cuando ya era demasiado vieja para algunas cosas.  Tú te has emborrachado de alardeos para poder brindar mirando a otras a los ojos. Y para hacernos de verdad, nos hemos contado verdades a medias para no mentir, engañándonos el uno al otro.

Debería cambiar de profesión; dedicarme a vender las palabras que digo que no son para ti y demandarte por competencia desleal. Deberías cambiar de hobby; aprender a usar el silencio para hacer algo menos de ruido al abrirme la puerta.

Hace tanto ya que sé de ti por lo que leo y no por lo que veo…

¿Hace tanto ya que no te apetece desafiar mis consecuencias?

En algún cajón tiene que andar todavía el boceto que hice de tus cicatrices y la agilidad de tus dedos para registrar cada recoveco desde mi nuca. Entre los cojines desordenados los susurros que no prometían nada pero que nos enrollaban las piernas.

Podría hacer infusiones con las flores que no nos regalamos y despertar a los buenos días metiéndote la lengua. Podríamos doblar el mapa sin tesoro y pegarle las esquinas. Pídeme que tire los clavos, yo te ayudo a barrer los puntos.

Debería arrancarte del frio norteño que se te ha instalado en los huesos. Debería llamarte para darle voz a lo nuestro. Suspirar, levantarme del sofá y descolgar las sábanas a ver si me contestas.

—¿Hola? Sí, soy yo. Bueno, nada… Sólo quería que supieras que me he acordado de ti, que nos echo de menos, que… Que sigo aquí. Por si te apetece volver algún día. Sólo quería darte recuerdos desde el Sur.

 

Visita el perfil de @Patryms