Radiohead para olvidarte – @GraceKlimt + @tijeramanca

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«This is what you get
When you mess with us»

Karma Police – Radiohead


“…algo suena. Sí, estoy seguro. Lo escucho a lo lejos, tras una nube densa que amortigua mis oídos. Llega serpenteando hasta mí y se me cuela dentro, despacio. Me retumba. Lo reconozco. Es esa maldita música. Su música. Sabe que la odio. Estúpida. Juraría que tiré todos sus discos. Estúpida. Seguro que escondió alguno. Estúpida. A mí no se me engaña. Estúpida, estúpida, estúpida. Voy a enseñarte con quien no hay que jugar. Ahora. En cuanto pueda levantarme. Joder, qué sueño…”

Por supuesto. Esto es muy fácil. Pon la canción a todo volumen. Engarza con el título como la bala con su casquillo. Radiohead para olvidarte. Es sencillo. Aplica el torno. Tira de la palanca. Sólo es un cuento. Sólo escribo un cuento. Un juego.

“…me he quedado dormido. Creo que sí. Ni siquiera sé qué hora es. Los párpados me pesan, no soy capaz de abrir los ojos. Joder, qué luz, me arden las pupilas,  ¿qué coño es esto?, ¿un foco? No veo nada, me deslumbra el resplandor, y un dolor agudo taladra mi cabeza. Tengo la boca seca, me paso la lengua sobre los labios, y noto el sabor metálico de mi propia sangre. Y esa maldita música de nuevo. Puta. Estúpida. Dónde estás. Por qué no la apagas. Prepárate. Ufff. No puedo mantenerme despierto…”

Soy un puto video musical. Vas a ver la que te espera por meterte conmigo. Apoyo la barbilla en el respaldo del asiento del conductor, vacío, ¿quién conduce?, la velocidad suficiente para no alcanzar al gordo que corre por la carretera pero no dejar que se detenga. No sería divertido un atropello. Así no funciona el karma. El karma va de arrepentirse y de segundas oportunidades. Leí en algún sitio que lo hemos descafeinado, adaptado a los cánones cristianos. Si obras mal serás una rata en tu próxima vida, pero puedes remediarlo si compensas la balanza. Si te purificas. Si ardes. De ahí el mechero que se saca el gordo. La fuga de gasolina del coche. Siempre hay una oportunidad. Todo era una broma, ¿no? Tú ya no estás en el coche, claro.

Bien.

No tenéis ni puta idea.

“…apesta. Me he despertado entre arcadas. El olor penetra en mis fosas nasales y lo invade todo. Quiero vomitar. No lo soporto. La atmósfera irrespirable me retuerce las tripas y la bilis trepa por mi garganta. Quiero levantarme y salir corriendo al baño. Pero mi cuerpo no responde. Está paralizado. No me muevo. No puedo moverme. ¿Por qué no puedo moverme? Y la luz atravesando mis párpados. Y la sed. Y sube la música. Ahora la oigo implacable. ¡Estúpida! ¡Apaga eso! No lo soporto. Me duermo…”

El veneno es aburrido. Muy de mala novela inglesa de misterio. Muy de damiselas anémicas que nadie cree capaces de coger un martillo y reventarle el cráneo al Lord. Que no pueden sostener una pistola entre sus quebradizas manos de campiña. El veneno es aburrido. Y además, tú no eres un Lord. No eres nada que merezca una novela ni siquiera pésima. Así que pongo la música. El título del juego nos lo dice todo. Voy a matarte con palabras. Mejor que el veneno seré yo.

“…tengo sed. Tengo mucha sed. El dolor de la cabeza es insoportable, se irradia desde el centro y siento como se expande por todo mi cuerpo. Creo que quiero orinar. ¿Cómo voy a orinar con tanta sed?, seguro que me deshidrato. Deja de pensar gilipolleces. Ya sé a que huele. Huele a humedad, a basura descompuesta. Huele a miedo. Soy yo quien huelo. El olor sale de mí. ¡Estúpida! ¡Zorra estúpida! ¡Apaga esa música horrible de una puta vez! Me estoy volviendo loco. ¿Dónde estoy? Voy a matarte. En cuanto pueda…”

Ya me has matado. La parte que te pensó alguna vez más que como una caricatura de la Mierda. Sé que duele. Estoy diciendo que te duela. Esto no es venganza. Es la memoria. Podría ser peor para ti. Podría ser el golpe, el directo real a tu tráquea, tus pies flojeando, tu grito rompiéndose, los amigos como estatuas de sal que ahí se quedaron, prisioneros de su puto silencio. El aplauso. El aplauso no sé si real pero que sonó en mi cabeza y la sonrisa…

“…apágalo nena. Hazlo por mí. Ven y dame agua, y quita esa luz del demonio, y ayúdame. Y la música, por favor, esa música, no la soporto más. Estoy volviéndome loco. Y el vómito. Me muero de miedo. Ven, nena, ven ya, siempre lo haces. No sé dónde estoy, no soporto el dolor. No puedo moverme. Ayúdame nena. Ayúdame. ¡Maldita zorra! ¡He dicho que vengas! Hazlo de una puta vez o te mato. Arrastraré tu cuerpo y te patearé hasta reventarte las costillas. Sabes que lo haré. Estúpida. Ven ya, por favor…”

… la sonrisa terrible del miedo vencido.

 

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