¿Quedamos? – @sor_furcia

Sor Furcia @Sor_furcia, krakens y sirenas, Perspectivas

Mañana, 29 de febrero, es uno de esos días que tenemos que esperar años para que vuelva a aparecer en nuestro calendario. E, igual que ese día, hay un tipo de personas que raramente irrumpen en tu vida. Y, cuando tienes la suerte de que lo hagan, no puedes dejarlas escapar.

Cuando comenzamos una relación lo hacemos llenos de ilusión y de cariño. Marcas en tu memoria el día que os conocisteis, el banco donde os disteis el primer beso, esa vez que os reísteis hasta llorar, o esos momentos en los que creíste que no podías más pero en los que tuviste su mano para ayudarte a seguir caminando. Te das cuenta de que amar es construir, es compartir tu vida y tus proyectos con alguien con quien te muestras a corazón abierto a sabiendas de que puedes hacerlo sin miedo, alguien que te permite ser libre y que te anima a seguir avanzando haciéndote más ameno el trayecto. Y de repente, sin que te des cuenta, miras a esa persona a los ojos y sabes que es quien mejor te conoce. Conoce tu mejor yo y tus peores fantasmas, y se mantiene a tu lado pese a ellos. Y la quieres, pero no porque sea tu otra mitad, sino porque hace de tu yo algo más completo.

Nunca he creído en los “para siempre”, seamos sinceros, lo eterno no existe. Pero creo en el amor y en el respeto, y esos sí que pueden ser imperecederos. Así pues, cuando inevitablemente llegue el día en el que os deis cuenta que vuestro viaje juntos ha llegado a su meta, ese cariño y ese respeto os harán abrazaros fuerte. Un abrazo sincero que significa que algo se ha acabado. Un gesto que demuestra que no queréis haceros daño el uno al otro, pero que ambos sabéis que duele. Y también sabéis que el dolor con un abrazo duele menos. No es fácil, nadie dijo que lo fuera, pero que sea difícil no significa que tenga que ser feo. Porque si has sabido querer y respetar a esa persona, ya tienes experiencia, sabes cómo se hace, y puedes seguir haciéndolo. ¿Por qué no terminar las cosas con el mismo cariño con el que las empezasteis?

En las rupturas no siempre hay víctimas y villanos, no siempre hay enemigos; a veces en las rupturas sólo hay gente que se quiere, personas que han sido compañeros de viaje y que llega un momento en el que deciden seguir volando pero siguiendo cada uno su corriente, en vez de estrellarse. Y para eso es importante saber cuándo dejar las cosas, sin forzarlas hasta que se hacen añicos. Porque a veces abandonar una batalla sin vencedores y vencidos es la mejor de las victorias.

Y ¿qué mejor manera de decir adiós a algo especial que hacerlo como se merece, con un gracias? Gracias por todas las cosas que habéis hecho el uno por el otro, todo lo que habéis podido dar y todo lo que habéis recibido a cambio, todas las cosas que habéis aprendido, por haber tenido la suerte de vivir algo que os ha cambiado, porque ya no volveréis a ser los mismos… Hay tantas cosas por las que dar las gracias… Y así llegará el último día que vais a pasar juntos bajo el mismo techo, ese que guarda miles de recuerdos especiales, y eso también decidiréis hacerlo bonito. Porque os lo merecéis, porque lo vuestro se lo merece. Y prepararéis una fiesta de despedida, para celebrar que os habéis conocido. Haréis la cena juntos, entre risas, y pondréis música en vez de la televisión, porque ese momento es para hablar, para recordar viejos tiempos, para reíros del primer recuerdo tonto que os venga a la mente, y para reconocer las cosas que vais a echar de menos, que serán muchas… Y brindaréis, por vosotros, porque vuestra historia se merece un brindis. Y esa noche, esa última noche, dormiréis abrazados. Otro abrazo, pero esta vez un abrazo que simboliza todo lo que os habéis querido, todo lo que os queréis, y todo lo que os vais a seguir queriendo. Y a la mañana siguiente uno de los dos se marchará. Se irá para no volver. Pero ambos sabéis que jamás se va a ir del todo, que ese hueco en vuestra vida siempre va a tener un nombre propio.

Porque las heridas tarde o temprano dejan de doler y, si sabes lidiar con tu dolor y respetar el dolor del otro, llegará un día en el que todo eso desaparezca y sólo queden buenos recuerdos y una persona a tu lado que te hará sentir especial. Lo verás en sus ojos y en los de toda la gente que, cuando os mire, vea algo que no es fácil de conseguir, pero que es posible. Y así seguiréis sumando recuerdos. Y de repente, un día cualquiera, te llegará un mensaje “Hola!! ¿Te apetece que nos tomemos una caña?”, y tú contestarás con emoción “¡¡Claro!! ¿cómo quedamos?”, “Como amigos”, dirá. Y tú sonreirás.

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