Pintalabios, medias, zapatos de tacón – @soy_tumusa

soy_tumusa @soy_tumusa, krakens y sirenas, Perspectivas

—Dame la mano. — le digo siempre que salimos a pasear. La aprieto fuerte, no se si para sentirla yo lo más cerca posible, o para no dejarle escapar en su caminar. Me mira sonriendo porque piensa que no hay más felicidad que mi tiempo y el suyo coincidiendo bajo las hojas de otoño mientras caen en nuestro parque al vernos pasar, sonríe porque hoy estoy con él no solo en alma, sino también en cuerpo. Que felicidad más grande cuando se para el mundo por un instante si estas con la persona que quieres.

 

Camino orgullosa de mi creación al son vibrante de mis ojos que le admiran, observando y apresando cada segundo, oigo sus comentarios, sus inquietudes; sus risas se mezclan con las mías, mientras mi otro yo se entristece a cada hoja que cae y a cada paso que damos.  Le suelo observar mientras recorre las esquinas del parque como loco, entristecida a la par que feliz, por ver que está sano, que corre como el viento y que se inunda todo cuando sus carcajadas hacen eco en la triste tarde, entonces me digo “…que sea feliz, Dios mío, que no me falte vida para darle lo que necesita, que no me falte trabajo para poder sacarlo a delante, que no me falte nunca amor con el que cobijarlo…”.

 

Le abrazaría toda la noche, todas las noches, para que le durara todo el día hasta que me vea regresar cabizbaja y muda, me muero por no tener que abandonarle en esa cama fría.

Pintalabios, medias y zapatos de tacón, lista para hacer la noche.

 

Le contaría mil y un cuentos para que dormido sobre mi regazo, poder acariciar su pelo, oler su suave piel, y mirar como duerme, porque no hay nada más bello que observar la paz de un dulce sueño de la persona que amas, juntos, fundidos en el calor que sólo una madre desprende cuando junto a él se siente a salvo.

Pintalabios, medias y zapatos de tacón, lista para hacer la noche.

 

La oscuridad es mi cómplice a la vez que mi verdugo. La de procesiones que llevo por dentro, la de silencios que cobijo, la de sollozos que me reprimo, la vergüenza que me trago cada noche en cada esquina por ti, mi hijo. No hay en el mundo nada que una madre no sea capaz de hacer, de conseguir por lo que durante tanto tiempo ha llevado en sus entrañas. Si por un mendrugo de pan, he de hacer de tripas corazón y en el corazón una muralla, si he de mirar a otro lado para no ver lo que hago, si he de escupir, vomitar de angustia o dejarme follar y caer a lo más bajo, lo hago.

 

No me humilla mi trabajo, aunque mi alma luche con mi decoro noche tras noche, siempre caminaré orgullosa de su mano, porque soy yo la que le da cada día la vida, la que con el sudor y la pena, la bajeza y tristeza, harán de él un hombre, aunque se me vaya con él la mía. Siempre me quedará el día, para cogerle de la mano, pasear por nuestro parque y dedicarle mi mejor sonrisa, aunque la noche haya sido dura  y fría; pintalabios rojo, zapatos de tacón y medias de rejilla.

 

Visita el perfil de @soy_tumusa