No te vayas, puedo ser peor – @anissette

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Hola. Soy yo otra vez. Me he enterado de que intentas irte (de nuevo). Eso no se hace, me prometiste la última vez que no lo volverías a hacer, que no te marcharías más. ¿A qué estás jugando? No rompas tu promesa… me dijiste que ibas a quedarte a pesar de todo el daño que te he hecho. Yo sé que a veces puedo desesperarte, o lastimarte sin querer – tal vez sí, un poquito – pero así soy y no hay nada que pueda hacer. Ya lo sabías, ¿no? Te lo advertí antes de comenzar esto, y ahora quieres deshacer todo.

 

Te has enfocado en contar los daños, y no los años. Has acumulado nuestro pasado, pero se te ha olvidado ilusionarte por el futuro. Así no funciona, cielo. El pacto era aguantarme todos los trucos, todas las vueltas, las heridas… las caídas. ¿Tanto encierro sientes que quieres irte ya? ¿En serio te vas? No hemos terminado… Mira que es de muy mala educación despedirse sin que yo te lo autorice. Oh no, cariño, eso no se hace… No a mí. Ya habíamos hablado de esto, ¿te acuerdas? ¡Unos cuantos tropezones y ya me quieres abandonar! Tu pretexto es que te has cansado, que no hay salida, que te causo angustia, ansiedad, pánico, dolor, desesperación, que todo es un sinsentido. ¡Pero es que es tan humano que no entiendo por qué no te acostumbras!

 

Sé que te hago tambalear… Siempre supe que te ibas a caer, por eso sigo aquí, ¿sabes? Para darte la mano y ofrecerte una tregua. Todos te llaman cobarde, aunque aceptaras venir conmigo a donde yo te llevara cuando se me antojara. No hagas mucho caso, aquí quien importa soy yo. Supe que eras valiente desde el primer segundo en que te conocí, y aunque la moneda no cayó de tu lado, por favor no me abandones aún… No quieras arrepentirte cuando sea demasiado tarde. No me dejes. Sé que puedo ser cruel, pero es mi forma de ser, no lo puedo cambiar. Te lo dije, no iba a ser fácil. Ya no llores… Tú propones, pero yo dispongo. Tú planificas, pero yo ejecuto. Ese era el trato. ¿Por qué das marcha atrás ahora?

 

Quieres ahogarte, volar en mil pedazos o abandonarte en un precipicio sólo porque ya no me aguantas. Te quejas de mí, crees que ya te hecho sufrir suficiente. ¿Por eso quieres dejarme…? Oye, buscas la forma fácil de escapar, y eso no es justo para ti. Tampoco lo es para mí, que tengo tanto para darte. ¡Tenemos tanto que hacer aún! ¿Tanto nos ha costado lo construido, lo vivido y lo superado, para que en dos segundos acabes con todo? ¿Acaso valen más las decepciones que las alegrías y en una sola tormenta nos apagas? ¿Quieres irte? No… No te vayas, puedo ser peor.

 

(…)

 

Veo que te has decidido… pero tienes miedo. Tu corazón late con fuerza, y también quema mi garganta. Vamos, ¡suelta ese vaso! Escupe eso que bebiste, y abrázame. No dejes de latir, por favor. ¡Aférrate a mí que yo no te soltaré! Ya sabes que no es mi intención golpearte ni hacerte llorar, pero es porque te amo, así que ámame… Vamos, no llores. Sé que duele, pero es necesario porque cosas más difíciles vendrán, y debes subir la guardia. Ven a mis brazos, retomemos el camino. Pidamos una limonada, o si lo prefieres, un café, pero olvídate de todo y vamos a vivir. ¡Contemos hasta tres! Uno. No te quieras arrepentir. Dos. Nos queda mucho por sufrir. Tres. Pero mucho más por sonreír.

 

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