Nightrain – @Darkvelvet1

Darkvelvet1 @Darkvelvet1, krakens y sirenas, Perspectivas

“Quién sabe cómo estalla el corazón de los insectos que no sobreviven a nuestra infancia.”

Angélica Liddell

Me he criado en los barrios de neón,
en la rabiosa nocturnidad de las botellas y los cuerpos llenos.
Espécimen de lengua chispeante y barriobajera.
Las luces del castillo, no eran la leyenda que contaban
y los príncipes azules eran el mayor cuento que rulaba en todos los bares.

A caballo, rota, enamorada y libre.

Jaulas las justas.
Futbolines ardiendo en la luna
Y como plato fuerte los mordiscos robados a cada trago compartido.

Ni el azul marino, ni las monjas y su temor de dios
valían para evitar el aullido.
Nada, todo lo arrollaron las hormonas
y los pósters de los melenudos dorados del rock.
Las madrugadas de final en la playa…

Polvo en los adoquines que reblandecían los tripis,
la burbujeante música que lo podía todo,
el amor a borbotones, las manos furiosas
buscando el placer…
Las mamadas en los baños, las corridas fogosas en la cara.
Las lágrimas vertidas por los labios imposibles.
La rabia de los sentimientos sin corresponder, la gravedad de una derrota
y los inexistentes manuales para sobrevivir a la muerte de Cobain
y no saber provocar deseo
y a las impúdicas caídas de ojos que lo magnificaban todo.

Te quiero, te odio, olvídame…

Amar con locura los viajes, los trenes destartalados.
Los colchones con dulce de leche.
Mi bello argentino, que me curó los labios de la inseguridad
y me folló el coño y la boca cuando la madrugada se puso tan oscura
(te recuerdo y guardo un rincón en el corazón que aún huele rico a mate).
A mi primer amor, que fue un maldito camello y un cabrón.
A no saber ganar y a ese perder con elegancia,
que era un brindis al hedonismo y las batallas épicas.
Seguir la ruta de la seda…

Los cantos a la juventud a golpe de vías de tren y locura de la que cree que nunca va morir.
“Been drinkin’ gasoline
And honey you can make my motor hum”.

Y a Blake le robábamos su palacio de sabiduría a golpe de exceso.
Nunca se vuelve de los trenes nocturnos,
nunca es pronto para la epopeya…

“I’m on the nightrain
I can never get enough”

Cuando me llegan los versos, voy de ganas hasta la luna.
Las vías marcadas en los recuerdos y la lumbre que no desiste, aunque se frene.
Nightrain, tempestad y bolero de hambre y grito.
(A este ejercicio de nostalgia, invito yo).

 

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