Morir mañana – @dtrejoz

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Siempre es lo mismo cuando se trata de morir: nadie quiere que sea hoy. De hecho, nadie quiere que sea nunca. Pero qué horrible sensación de desconsuelo la que nos embarga cuando logramos imaginar ese escenario hipotético y desquiciante, donde admitimos la posibilidad de todo el fatalismo y el miedo que encierra un «morir mañana».

 

“Vive como si fueras a morir mañana.
Aprende como si fueras a vivir siempre”

– Mahatma Gandhi

 

Ya lleva varios días así, varias noches, varios años. De alguna forma la vida alcanza un tope, llega la hora en la que empiezas a verlo todo en perspectiva, ya las fuerzas no son las mismas, ni el vigor, y aunque desde aquí lo veo aparentar que todo está muy bien, sé que en su interior las sensaciones son muy distintas a las que dice. A diario observo en su cara algún gesto de dolor que nadie capta, porque insiste en demostrarle a todos que está mejor que nunca, porque sigue metido en el papel de superhéroe que lleva una vida actuando, aunque por dentro es muy consciente de que el telón se está cerrando, pero se aferra a su personaje e insiste en ocultar su realidad.
Hace un par de años tuvo dos infartos. El doctor le recomendó mucho reposo, evitar situaciones de estrés y cierto tipo de actividad física, pero él es un testarudo, cada mañana se sube a su bicicleta y sale a vender su mercancía, es un revendedor de baratijas, va de casa en casa, de puerta en puerta, ofreciendo los productos que va a comprar a la ciudad y que luego vende por un precio un poco mayor para obtener alguna ganancia. Admiro su valentía. Porque cada día se le hace más difícil salir a la calle a ganarse el sustento, pero igual no deja de repetir que se siente bien, que Dios está de su lado y que si le hubiera hecho caso al doctor ya tuviera dos años de enterrado…así es él.
Pero eso todos lo saben. Todos conocen su forma de hablar, todos se creen el papel que actúa, yo voy más allá, yo lo observo apretando los ojos como sosteniendo su dolor cuando llega por la tarde y se baja de su bicicleta, yo lo escucho por las noches, cuando el frío le cala hasta los huesos, y entonces emite unos quejidos de dolor intensos, se escucha que intenta ahogarlos contra la almohada, pero no logra apagarlos del todo, y lo escucho atentamente cuando por ratos se sienta en la mecedora a recordar, ese viaje por el tiempo que mantiene vivas sus emociones. Lo observo en silencio mientras recuerda cuando tenía 50. Habla del viejo Land Rover, ese 4×4 que lo llevó y trajo de todos lados, los viajes a la llanura y a la montaña, los paseos a la playa y las “empujadas” diarias cuando no arrancaba, una sonrisa le ilumina la nostalgia y se entrega a la sensación de dicha que lo embarga. Luego viaja a sus cuarenta. De esa época recuerda las “cogidas” de café, las madrugadas ordeñando cabras y las tardes de trapiche y caña de azúcar, un paisaje completamente rural que para éste tiempo ya no hay forma de repetirlo, las construcciones de condominios han desaparecido los cafetales y los trapiches son ahora cosa del pasado.
A veces se queda largos ratos en silencio…pero la sonrisa que se le queda desparramada en la cara lo deja en evidencia. Yo lo confronto y lo apuro a hablar para que no se guarde ese secreto. – ¿en qué está pensando don Ezequiel? ¿o en quién? Esa risita suya no me la hace… le digo, mientras entrecierro mis ojos a la vez que lo miro, como intentando leerle el pensamiento. Entonces la mejor parte de su vida aparece, los mejores recuerdos que un hombre puede tener, la mejor parte de su historia, la versión del paraíso que cada quien ha tenido a su manera, los momentos mágicos que pudo vivir al lado de una mujer…toda una paleta de instantes multicolores llegan a decorar el papel en blanco que era su vida antes de conocerla, todo su estado anímico se transforma en una fiesta, es tanto el bien que le hace recordarla que yo callo y lo dejo extenderse en la dirección que quiera, simplemente lo escucho soñando, lo observo deslizándose por un tobogán de alegrías, de tiempos vencidos, de guerras ganadas. Y así viaja más atrás hasta los veinte, cuenta esa historia en reversa, hasta que llega al día cuando se la encontró en una feria de ganadería, no es necesario recordar nada antes de ella, porque la vida empezó para él cuando le sostuvo la mirada aquella tarde de verano, cuando lo tomó del brazo porque se le doblaron las plataformas en aquel potrero, cuando se acercó a sus labios color rosa y sabor a magnolias, para robarle un beso con todito su descaro.
La vida es vida cuando está con ella, cuando se entrega a las tardes de aventura en el granero, cuando se destiñe en los ocasos que los vieron cabalgando sin ninguna prisa hacia la punta del despeñadero. Fueron tardes de picnic y de claveles, tumbados sobre un mantel decorado con casitas de campo que se repiten cada dos, mirando al cielo con ternura luego de una deliciosa merienda que ella había preparado para él con tanto esmero, luego de que él hubiera recorrido los alrededores recogiendo claveles, para ofrecerle un ramo de flores frescas a la dueña del paraíso…
Y ahí lo dejo, con los ojitos cerrados, soñando con el olor de sus cabellos. Lo dejo con toda la paz que el recuerdo de María le deja en los latidos. Será una noche más de ignorar el dolor con el recuerdo, será una noche más de aferrarse a vivir, de sostenerse por ella, de derrotar al olvido. Antes de marcharme lo cubro con una sábana hasta los hombros para que no lo atormente el frío, y pienso en la frase de Gandhi, y pienso en lo que puede pensar un viejo de setenta años cada vez que se va a quedar dormido…
No sé, talvez son ideas mías…pero me inclino a creer que se despide de sus recuerdos cada noche, y se repite alguna frase para aceptar que cada noche todo puede terminarse, la realidad de recordar para vivir hoy, porque no se sabe si podremos despertar de nuevo, porque no hay indicios de que llegará a acabarse el sueño… porque no sabemos si tocará morir mañana.

[Pero si tengo que morir mañana, quiero soñar hoy que estoy contigo]
             

                                                                                                              -Va por Ezequiel.

 

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