Monstruoso – @Moab__

Moab @Moab__, krakens y sirenas, Perspectivas

Empieza siendo pequeño como un guisante. Poco más que una sensación de desasosiego de origen inidentificable. Tratas de ignorarlo y a veces, con esfuerzo, lo consigues, pero, a pesar de ser pequeño, el hijo de puta es fuerte y tiene sus mañas para que no sea fácil pasar de él, así que acabas prestándole más atención de la que realmente te apetece. Su táctica es la de las guerrillas. Cuando andas a tus cosas, despistada, te tiende una emboscada de la que es imposible escapar. Es un auténtico maestro de la red oculta que te atrapa y te pone boca abajo a cierta altura del suelo.

Entonces, ¿qué haces? Tienes tres opciones:

Opción 1: Cortar la red y pegarte la hostia de tu vida contra un suelo que está más duro de lo que esperabas.

Opción 2: Quedarte dentro hasta que alguien que no sabe que estás ahí venga a liberarte.

Opción 3: No hacer nada y esperar a que la red desaparezca como por ensalmo porque en realidad no existe y es un fallo en Matrix.

Sales como de la situación como puedes, sin decírselo a nadie para conservar algo de dignidad y también, para qué negarlo, para que no vengan a darte consejos ni una opinión que no has pedido.

Pero no sales indemne. Eso no, nunca, porque cuando has estado dentro de la red, ya nunca estás del todo fuera. Aún así, vuelves a tu vida donde ahora te acompaña una espiral de andar de puntillas, de miradas a través de la rendija de la puerta, de escuchas furtivas a través de la pared, de vigilancia constante a las horas de conexión, de preguntas interminables, de respuestas que temes escuchar, de stalkeos, reproches, gritos, llantos, mentiras, incomprensión…

Y así, el miedo y la desconfianza crecen y crecen y de un pequeño guisante pasan a ser un ser monstruoso con vida propia que te devora por dentro para, luego, escupir lo poco que queda de ti y de todo lo que amas, a tus pies.

 

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