Mismos perros, distintos collares – @relojbarro

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¡Me he quedado dormido! Me va a matar, doce mensajes en el móvil, habíamos quedado hace casi una hora. Yo, que nunca consigo dormir siesta y precisamente hoy. Contesto y salgo pitando.

Vaya, al fin contesta los mensajes el señor, camino de una hora tarde, a saber en qué se habrá entretenido. Como no espabilemos no llegamos al cine para ver la peli que llevo esperando ver desde hace dos meses ya. Por tonto le va a tocar pagar las entradas y la cena…que nos vemos allí dice, y yo el coche en reserva, voy a tener que parar un momento. Le contesto «Espabila».

He tenido que volver a por la cartera, vísteme despacio que tengo prisa, que decía mi abuela. A correr toca, ella debe estar llegando al centro comercial.

El aparcamiento está casi imposible, va a flipar para aparcar el pobre. Mejor me voy a comprar las entradas mientras porque no llegamos. Le enviaré un mensaje mientras hago cola.

Mensaje, a ver qué dice… ¡Hostias! ¡Casi me salgo del carril, qué susto joder! Un día me la daré por la manía esta de escribir conduciendo. «Ok, voy».

Menuda cola para las entradas, creo que no dará tiempo, qué putada, y todo por el desastre de hombre este. Casi que mejor dejarlo para otro día, voy a llamarlo:

Oye, esto está a reventar de gente, ¿cuánto te falta?

-Unos diez minutos y aparcar.

No llegamos, la película empieza en quince minutos.

-Píllalas, le doy caña.

No corras cariño.

-Todo controlado, hasta ahora. Un beso.

No te lo has ganado hoy.

-Lo sé…hasta ahora.

 

No veas el parking cómo está…imposible, pruebo en la calle mejor.

Paso de comprar las entradas, mejor paseamos por aquí, tomamos un café y hacemos tiempo para cenar. Voy a la entrada del parking y que me recoja allí.

Ni en la calle puedo aparcar, vuelvo al aparcamiento. Ésta me corta el cuello hoy. Le envío mensajes «Entro al parking» «Nos vemos en las taqui…»

Mensaje, dónde andará éste, dice «Entro al parking» (escribiendo…)

¡NO! El coche se abalanza sobre ella, impacta brutalmente, el móvil sale despedido, su cuerpo, también.
Mientras está en el suelo, lo ve venir corriendo, la abraza gritando, ella nota vagamente el abrazo, y mientras exhala su último aliento, huele la colonia que tanto le gusta, por última vez.

 

Él nunca duerme siesta, podría haberse puesto la alarma, podría haberle dicho que se quedara en su casa esa mañana, haber cogido la cartera a la primera, haber comprado entradas por internet a la siguiente sesión, no haber enviado el último mensaje…repasaba cada detalle de ese día, cada decisión que había llevado a que en ese preciso segundo, la atropellara, cualquier segundo ganado o perdido habría evitado la tragedia, por dos segundos, dos putos segundos, ella estaría aquí. No podría vivir su vida con ese peso encima, peor aún, no podía vivir sin ella, por lo que decide acabar aquí, no querría vivir ni dos segundos más, todo su tiempo, se lo está robando a ella.

El destino, el azar, mismos perros con distintos collares, piensa mientras la oscuridad le invade, al fin.

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