Mira por donde – @GraceKlimt

GraceKlimt @GraceKlimt, krakens y sirenas, Perspectivas

Igual es que me canso de hacer magia. De pintar los grises para que los días brillen y tú sonrías. De esconder lo feo del mundo y pintarte un planeta azul celeste con nubes blancas y esponjosas y arco iris por el que en el momento en que menos esperes bajen unicornios alados. De camuflar la pena y mostrarte países de piruleta y gominola habitados por gnomos y hadas y príncipes y princesas encantadas. De conseguir que toques el cielo con la yema de los dedos y que vivas en un castillo en el aire mientras yo meto debajo del felpudo a los monstruos y fantasmas y los ato con 7, 8, 9, 10.000 candados si hace falta para que no se muevan.

Igual es que se me agotan las energías y me falla la varita. Y de pronto me apetece gritarte a pleno pulmón que despiertes, que espabiles, que abras los ojos, joder. Que la vida no es color de rosa. Que nadie puede pasearse por el mundo desde que nace hasta que muere con una sonrisa perpetua colgando de los labios y el corazón intacto, como haces tú. Que esto no funciona así, coño. Que tienes que llorar. Y enfadarte. Y cagarte de vez en cuando en esta puta vida y desear estar muerto. Que así son las cosas. Que así las hemos aprendido. Que si no, te vas a terminar estrellando contra un muro, con todo el equipo, kamikaze. Y entonces, ¿quien va a ser capaz de recoger tus restos?

Igual es que aunque me joda reconocerlo te envidio. Porque a mi me martillean los oídos cuando me hablan de los amores infinitos que mueven montañas, y de las distancias insalvables que hay muchas veces de corazón a corazón, y bueno, ya te lo he contado una y mil veces, es que yo no soy tan romántica. Y te veo pasar tan campante, dueño y señor de tus segundos, y no quiero creer que tal vez si un día falto todo pueda seguir igual. Porque hemos dicho que seríamos sinceros, ¿no? Y oye, a mí me gusta saberme imprescindible para ti. Y sentir que si la vida para ti es sencilla, es porque yo estoy en ella. Y si no, no juego, y me enfado y no respiro.

Igual es que necesito que me lo digas tú. Porque sentir, intuir, ser consciente, está muy bien. Pero a mí me hacen falta certezas. Un poco como aquel Apóstol, disculpa que no recuerde su nombre, nunca he sido yo muy religiosa, que no creía que Jesús había resucitado, y les llamaba a todos locos, y solo creyó cuando el mismo Jesús se le apareció y le pidió que metiese la mano en la herida de su costado. No sé si me explico. Que me muero por creer que un mundo mejor es posible. Pero no soy capaz, porque miro a mi alrededor y no veo más que mierda, y con este panorama, se me complica la risa. Y que le voy a hacer si soy de ver medio vacío el vaso a rebosar.

Igual lo único que quiero es que seas tú quien cojas hoy la chistera, y que enciendas mi farola y llenes mi día de luz, y que me subas la falda en medio del bar, y que me tires de la cama de un empujón y que me digas que cierre la boca y sea feliz.

Igual es eso. Igual la magia eres tú. Igual la magia soy yo. Mira por donde.

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