Mil demonios en la mirada – @alasenvuelo

Yamile Vaena @alasenvuelo, krakens y sirenas, Perspectivas

Ni de la sensiblidad, ni del talento del artista, ni lo impactante de una pieza, ni lo que desea comunicar, ni del creador, ni de quien se expone a la expresión artística: Dicen que el arte depende de la mirada.

Y la mirada puede ser de aquel hombre devastado que te mira aún desde una ventana, aunque murió hace más de 1000 años y a la hora de su muerte su arte no valía más que la oreja que se arrancó en la locura. Hoy su mirada pesa, y te transporta. Te hace preguntarte cómo fue posible que en su tiempo, el desprecio y la incomprensión por su mirada llevara al artista a la miseria absoluta y una horrible muerte. Pasa en todas las expresiones artísticas, basta asomarse al niño genio musical, favorito de reyes, creador de universos sin paralelo  a nivel musical. Su “mirada” lo llevó también a un futuro incierto y desolador. Aunque fue prolífico y sólo habremos de lamentarnos en el tiempo moderno carecer del final de su requiem, en una obra inconclusa que nadie se atreve a continuar. La mirada del genio musical ha sobrevivido el paso del tiempo impunemente.

También es el espectador el que mira. Mira desde adentro, como individuo, como sociedad.  En diferentes momentos históricos, y por tendencias temporales, pueden calificar de nulo un talento sublime y condenar al olvido a un autor hasta siglos después de su muerte. No sólo aplica a la expresión artística. También la humanidad depende de la mirada. Se ponen de moda o no conceptos, prejuicios, ideales. Hoy el mundo se retuerce mirando a “sus líderes” populares con miradas extremistas, amenazadores de acabar con el mundo como lo conocemos. El calentamiento global nos devasta, y la flora y fauna sufren un daño que pronto será irreversible.  La mirada popular es condescendiente con conceptos antiguos, prevalece el deseo de la igualdad, de desaparecer la discriminación, de proteger al débil, de brindar educación y salud a los menos favorecidos, de evolucionar, de avanzar hacia adelante.

Pero la fuerza abraza a los poderosos. Loquitos con armas nucleares, dictadores de derecha e izquierda con mil demonios en la mirada nos conducen lejos, muy lejos, de la historia que queremos contar.

Sí… todo depende de la mirada. Y qué difícil es ver lo que no queremos aceptar.

 

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