Miedos – @martasebastian

Marta Sebastián @martasebastian, krakens y sirenas, Perspectivas

Yo creía saber lo que era el miedo. Creía conocerlo. Miedo era lo que alguna vez sentí cuando, al volver a mi casa, sola, de noche, veía sombras que se parecían a su figura. Miedo era lo que sentí cuando, en un pueblo perdido en mitad del campo, en Mozambique, me dijeron que tenía malaria…  Para mí eso era el miedo.

Miedo era el temor a que mi abuela, enferma de Alzheimer, se muriera mientras yo estaba a 7000 Km. de distancia y no poder estar al lado de mi padre en ese momento. Yo creía que eso era miedo.

Había tenido incluso miedos menores: miedo a no encontrar mi camino en la vida, no encontrar a alguien a quien querer con locura y que me quisiera de la misma manera, a no tomar buenas decisiones (o al menos, las correctas)…

Yo creía que sabía lo que era el miedo… Ingenua de mí. Supe lo que era el miedo cuando vi formarse esa rayita rosa. Y tras la emoción inicial, apareció el miedo… Conocí el miedo irracional… Miedo a perderle, miedo a que le pasara algo, miedo a no sentirle moverse… Era un miedo extraño porque, por primera vez, no era un miedo egoísta… No. Y era tan abrumador que me dejaba noches sin dormir…

Y de pronto llegó, con su pelo negro, sus ojos azules, su piel blanquita… Tan parecida a mí, tan pequeña, tan grande a la vez… Que lo llenó todo. Y supe que mi vida ya no tendría sentido sin ella. Y supe que ya siempre tendría miedo.

Miedo es lo que te despierta en mitad de la noche para comprobar que tu peque sigue respirando (así de tonto, así de real). Miedo a no ser lo suficientemente buena madre, miedo a no ser un buen ejemplo, miedo a ser demasiado indulgente o demasiado estricta… Miedo a no encontrar el equilibrio… Miedo a no poder protegerle de los golpes de la vida (aún sabiendo que tiene que caerse y aprender a levantarse… No quiero que se caiga)… Miedo a contagiarle mis miedos. Miedo a que pueda pasar un día (un solo día) sin sonreír…

Yo creía saber lo que era el miedo, hasta que llegó ella y descubrí el mayor miedo: que ella no sea feliz.

 

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