Llegar a un acuerdo – @_soloB

soloB @_soloB, krakens y sirenas, Perspectivas

Voy a hacer como si nada. La mirada vacía, el silencio atronador. Hago oídos sordos, pretendo ser inerte. No quiero sentir.

Al final decido que yo voy a disfrutar ese momento mientras acepto que tú, te resignas a que vuelva como si nada.

Llevo mucho tiempo engañándome, engañándote. Ninguno de los dos somos felices así. Voy a tomar la decisión, o al menos, voy a dar un paso adelante… A ver qué pasa.

Estoy cansada de buscar el afecto que no me das, en palabras falsas que salen de otras bocas que nunca es la tuya. Te encierras en tu mundo de papeles, escritos, editores, agendas… en ese mundo en el que yo, lentamente, desaparezco. Pero Mario me ha llamado, hemos quedado a las 8 p.m. Me miro al espejo y me gusto. Vestido negro de un solo tirante que deja ver mis hombros y mis pechos, turgentes, perfectamente marcados. Los pezones erectos imaginando la situación.

Porque no llevo sujetador, ni bragas, tal y como me ha pedido. La idea me tiene cachonda desde ayer, y hoy me he masturbado con él por teléfono mientras me contaba todo lo que quería hacerme.

¡Dios, esto es una locura! Pero más loca me estoy volviendo teniéndote delante,
esquivando mi mirada y mi conversación.

Labios rojos, quiero dejar marca, que no huella; quiero una aventura, no un romance, quiero sentirme deseada, no amada. Un plan perfecto, una locura pasajera sin perder el norte.

Cuando llego al hotel, me tiemblan las piernas. Mario me mira con deseo y parece que va a follarme en el ascensor, no vamos a poder llegar a la habitación.

Cuarto piso, Mario da al STOP… Sus manos acarician mis muslos, se acerca sutilmente a mis labios y me besa como un loco. Voraz, muerto de sed y de lascivia, me tira del pelo y me da media vuelta. Quedo mirando al espejo del ascensor. Levanta mi vestido y me embiste salvajemente, sin mediar palabra. Grito de dolor, ha sido muy bestia. Algo ahora que me hace sentir presa del pánico. Esto no está siendo lo que yo imaginaba. Encerrada en un ascensor con un desconocido con el que apenas he hablado 3 veces.

A la de 4 embestidas, noto su semen bajando por mis muslos; me miro al espejo y no me reconozco. Tengo el rimmel corrido, cara de miedo, tiemblo; me doy la vuelta, incapaz de mirarle a los ojos y doy al botón de Planta 0.

Ni me despido. Cuando el ascensor abre sus puertas me voy. En un espejo puedo ver como él me mira marchar atónito pero sin decir una palabra.

Llego a casa, me doy una ducha caliente, quiero eliminar ese momento de mi memoria como si no hubiera existido. Borro el número de Mario en el móvil, sus llamadas, su rostro de mi cabeza, sus manos apretándome con dureza y su mirada de loco mientras se corría en mi trasero.

-Hola cariño, llegamos a un acuerdo, yo hago como que no ha pasado nada y tú me sigues ignorando. Pero prefiero ser tu puta una vez al mes, que la de un desconocido cada vez que grito por dentro «no te vayas» – le cuento al espejo del baño.

Sonrisa forzada y salgo al salón; ahí está Carlos. Su cabeza detrás de la pantalla del ordenador, sus papeles desordenados por toda la mesa, su pelo alborotado y su barba de 5 días.

En ese instante, levanta la cabeza y me mira sorprendido:

-Hola cielo, ¿todo bien?

-Todo bien cariño. Voy a preparar la cena – le miento, mientras sigo consumiéndome por dentro.

Puedes seguir a @_soloB en Twitter