La vida – @Netbookk

Ricardo García @Netbookk, krakens y sirenas, Perspectivas

Hola mi vida,

he intentado empezar esta carta de muchas formas, pero sólo hay una manera de enfocar las verdades: de cara, sin anestesias y lo más rápidamente posible.

Ante todo quiero que sepas que nunca he querido a nadie, ni creo que quiera nunca a nadie más como a ti. Eres y serás mi ilusión, mi esperanza, mi sueño más hermoso, mi mejor recuerdo. La luz que iluminará mis días si no encuentro donde asirme… Cuando las tormentas me asedien, allá estará tu sonrisa alumbrando el camino. De eso estoy seguro. Pero, por desgracia, el tiempo apremia y todo sendero tiene un final. Ya sabes que nada es eterno y lo nuestro… debe terminar. A partir de ahora viajaré siempre de negro, acompañado de nuestra querida amiga Soledad.

Desde el principio conocíamos los riesgos de jugar este juego eterno que, a la vez, era el único espacio de libertad donde podíamos sentirnos cierta sensación de independencia.  Teníamos claro, desde que decidimos saltar al abismo de la mano, cual era nuestro papel en el tablero del destino. Rodeados de imponderables, no somos más que dos pequeñas piezas eternamente en movimiento en este juego eterno, aun así, decidimos afrontar las consecuencias. Pero el Destino, ha decidido que la partida debe llegar a su fin. Debemos dejarlo estar, ya no tiene sentido seguir, al igual que es inútil buscar culpables… No eres tú, ni soy yo, es la suma de todas las cosas que nos han pasado a ambos y también las que no han llegado a pasar todavía, las que nos obligan a dejarlo.

Me voy con la íntima sensación de haber disfrutado tantos buenos momentos a tu lado. Ese tiempo feliz que compartimos, alimentará el recuerdo y quizá la lejana, por ahora, esperanza de un nuevo reencuentro, a pesar de saber que ya nada será igual. Pero, estarás conmigo en que ya no somos las mismas personas que empezamos aquella aventura de juventud. Alocadas, con los corazones henchidos de esperanza y sueños… Estoy seguro de que nuestro querido amigo el Tiempo, sonríe contemplando la escena desde su lugar en la morada de los Dioses. Él, al fin, nos ha puesto en nuestro lugar enseñándonos que las obligaciones siempre acaban pesando más que las ilusiones.

He de terminar ya está carta, me reclaman con urgencia. Ni siquiera puedo despedirme mañana cuando despiertes y leas estas letras, con esos besos lentos, suaves y dulces que tanto nos gustaban, parecidos a los que daré en otros muchos labios a partir de ahora… aunque jamás olvidaré los tuyos mi amor.

Hasta siempre cariño, los estúpidos hombres han decidido empezar otra guerra y debo cumplir con mi deber.

Se despide de ti, Vida, siempre tu fiel amante…

 

La Muerte

 

Visita el perfil de @Netbookk