La ventana – @sor_furcia

Sor Furcia @Sor_furcia, krakens y sirenas, Perspectivas

«Dios fulmine a todo aquel que escriba una biografía sobre mi persona»
J. M. Barrie

 

Había una vez un niño que nació en Escocia hace muchos, muchos años. Se llamaba James y era hijo de una familia muy muy rica.

Al principio solo tenía un hermano mayor, David, el ojito derecho de su madre, pero poco a poco la familia fue creciendo y llegó a tener hasta nueve.

Un día, cuando James ya había cumplido 6 años, David, que tenía 13, sufrió un accidente y murió.

James estaba muy triste, porque había perdido a su mejor amigo, a su modelo a seguir; pero su madre estaba todavía más triste, porque había muerto su hijo favorito.

Ella nunca llegó a hacerse a la idea de que David ya no estaba. Cuando James llamaba a su habitación siempre esperaba que entrara su hijo mayor, y al ver que no era así, que solo era James, se ponía a llorar. Él no quería que su madre estuviera triste, así que empezó a vestirse con la ropa de David, a comportarse como él, y a responder a su nombre cuando ella le llamaba.

Poco a poco James fue creciendo y se dio cuenta de que había algo en lo que no podía imitar a su hermano, y es que este había conseguido ser un niño para siempre. Intentó quedarse como estaba, pequeño (y lo deseó con tantas fuerzas que hasta llegó a enfermar), pero finalmente fue imposible y la ropa de David le dejó de valer.

Una noche James soñó que saltaba por la ventana y que podía volar. Y volando, volando, llegó hasta una isla donde no existía el tiempo. Y pensó que se quedaría allí a vivir, porque así nunca, nunca jamás, tendría que hacerse mayor.

Y el resto de la historia, ya os la sabéis.

 

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