La primera mentira – @Moab__

Moab @Moab__, krakens y sirenas, Perspectivas

Me encantaría poder decir que la primera mentira me la contó él,  pero no fue así.

La primera no fue cuando me dijo que no se llevaba nada bien con su novia y que iban a dejarlo porque no se entendían, no. Tampoco fue el primer te quiero, susurrado a media voz en el asiento de atrás de su coche antes de un excitante polvo furtivo amparados por la nocturnidad. Ni siquiera puede adjudicarse el honor de ser la primera aquella ocasión en la que me dijo que cuidaría de mí y que lo dejara todo para vivir con él. Por supuesto, si esa no fue, mucho menos lo era aquella vez que me dijo que era la mujer de su vida, su otra mitad, que conmigo era todo distinto y que siempre me amaría.

Muchas se disputan el honor de ser la primera, la primogénita, la heredera sobre todas las demás, pero sólo una puede serlo y desde luego no lo fue que saliera de fiesta dos días con sus noches sin volver a casa porque estaba con sus nuevos colegas, ni que se marchara de viaje fuera para conocer en persona a un buen amigo… tres veces en dos meses.

Tampoco fue la primera (aunque sé de buena tinta que le habría gustado serlo) que quería empezar conmigo una nueva vida lejos, porque ésta se le había quedado pequeña, había demasiada gente y ansiaba estar solo conmigo. No es como si estuviera huyendo de algo, claro.

Ni (y a esta sí que le jode de verdad no serlo porque es de las gordas) que las fotos de una chica (porque era poco más que eso) desnuda que tenía en el móvil se las hubiera mandado porque sí, porque estaba loca, había perdido el contacto con la realidad y hacía esas cosas sin recibir nada a cambio ya que nunca le había dado motivos para ello y jamás la había tocado.

Quizás, una de las que más me dolió, fue que me dijera que no se había dado cuenta del daño que podía hacerme, porque vi claramente en sus ojos que en realidad no le importó. Aunque no hablamos de ésta, sino de la primera y, aunque me doliera, no lo era.

Pasaré de puntillas por todos los demás nombres de esas mujeres sobre las que nunca me habló, pero que tampoco le susurraban sobre amor aunque yo lo viera con mis propios ojos porque ellas, tampoco fueron las primeras. Aunque todas creyeron serlo, claro. Y únicas, por supuesto. Pero no hablamos de sus mentiras, sino de la primera de las mías.

No, la primera mentira no me la dijo él. La primera fue cosa mía cuando, el día que, después de confesar sin ningún pudor ante los amigos que jamás había sido fiel a ninguna de sus novias, pensé “a mí nunca me haría eso, me quiere de verdad y eso le hará cambiar”.

Brindad por mí, que a esta debacle invito yo.

 

Visita el perfil de @Moab__