La Navidad es otra cosa – @letrasypalabras

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La llegada de Diciembre siempre marcó el momento para hacer un corte de caja, un inventario y un balance.

La Navidad siempre me pareció el momento más propicio para cerrar círculos, trazar líneas rectas y hacer una lista de propositos y resoluciones; por supuesto hubo un tiempo en que la Navidad era otra cosa, esperaba con ilusión el mes de diciembre por mi cumpleaños, las vacaciones y los regalos.

La Navidad invadía las calles y los hogares, todo se vestía de luces de colores y flores de noche buena; en el aire se respiraba algo que no alcanzaba a precisar qué era pero era cálido y benigno o quizá solo era mi percepción.

Redactar mi carta para Santa me resultaba fascinante, creo que todo esto de escribir comenzó precisamente con esas cartas.

Hace mucho tiempo que dejé de escribirle, pero si hoy tuviera la oportunidad de hacerlo, le diría:

«Querido Santa, es probable que no te acuerdes de mí y que al verme no me reconozcas ni siquiera viéndome fijamente a los ojos… pero soy yo, el mismo que siempre te pidió una bicicleta de carreras de color rojo, el que siempre trato de quedarse despierto para ver que llegaras y siempre se quedó dormido en el intento.   Gracias por todos los regalos que me diste, te juro que jugué con cada uno de ellos. Todos estos años (desde la última vez que te escribí), he tratado de portarme bien, pero aún me descubro imperfecto, inconcluso, aunque de buen corazón.  Tú que como Dios de alguna manera estás enterado de mi proceder, sabrás que siempre he tenido las mejores intenciones.   Solo quería que supieras que hoy sé que las restas suman, que vale más decir te quiero con el corazón y dar un sincero abrazo, que todos los regalos que el dinero puede comprar. Hoy sé que la Navidad no es lo que pensaba cuando te escribía, la Navidad es otra cosa, no es la cena sino los preparativos y la sobremesa, no es recibir un obsequio sino las personas a las que quieres obsequiarles algo. La Navidad es una oportunidad para decir te quiero. Por cierto, ya no quiero la bicicleta, estoy en esa edad en la que sé perfectamente lo que no quiero, en realidad ya no quiero muchas cosas».

 

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