La misma canción – @dtrejoz

dtrejoz @dtrejoz, krakens y sirenas, Perspectivas

“Ya tu piel no será tormenta,

ni tus labios calma,

ni tu nombre eterno en mi recuerdo.

Ya tu voz no será canción.

 

—Ni tu adiós herida”

 

Para mí todo empieza y termina con un silencio. Todo lo que duele, lo que gusta, lo que se espera, lo que se guarda en la retina, lo que se esconde del olvido, lo que se ansía…especialmente las canciones que usamos para guardar personas.

El silencio de antes de la canción…ese maldito. El miedo de escucharla de nuevo y que me duelas todavía, el dolor de aceptar que es la misma canción que susurrabas en mi oído cuando me amabas, la sensación de rehusarme a aceptar que solo soy un cuento que olvidaste.

El silencio de después de la canción…tan infeliz. El final que me encuentra destruido, derrotado, prisionero del desprecio y de la angustia de esperarte cuando sé que no vendrás, cuando sé que ya es muy tarde.

Pero qué sería del silencio sin la música, pero qué sería del silencio sin el grito, sin el estruendo de un corazón al romperse, sin la explosión de la lágrima que rueda mejilla abajo hacia el abismo interminable del recuerdo, que cae vertiginosamente arrancando de la piel las sensaciones del pasado, como escribiendo el epitafio de todo lo que fue y que ya nunca volverá.

Qué sería de la canción sin una herida, qué sería del recuerdo sin una cicatriz que le escuece, qué sería del adiós sin un corazón que se niegue a irse, qué será de mí cuando la noche me sorprenda atorado en esas huellas, en ese miedo de sentirme vulnerable, en esas ganas de sostenerme de tus pechos, cuando el frío de tu ausencia se me quede entre las manos, cuando ya tus caderas no se acuerden de mis palmas, ni tu cuello del ardor de mis mordidas, ni tus piernas del placer que les brindaba con mis labios.

Qué triste va a sonar esa canción cuando ya no me recuerdes, cuando todo lo que me quede sean escombros en donde construimos nuestra historia, aunque la culpa es toda mía por querer guardarte en mi canción.

Y qué será de ti, cuando el amanecer te encuentre despierta en mis recuerdos. Cuando en otra cama sea él quien te haga el amor con desenfreno, y ni siquiera sepas si lo amas.

Es el final del primer silencio, el inicio de la misma canción que bailamos tantas veces, mirándonos sin prisa. Pero ya tu abrazo no me quema, ya tu latido no me alcanza, ya tus ojos no están cerrándose mientras nos atrapan en algún recuerdo, ya tu voz no será canción… ni tu adiós herida.

—Y todo termina en un silencio.

 

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