La chica de la curva – @relojbarro

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A veces aparece de nuevo, en silencio, con su melena morena y esbelto cuerpo, con ese fuego en sus ojos y ese infierno en su mirada, pero sé que no es ella, yo mismo la maté.

Es innegable, hay gente muy especial, al menos por un tiempo, porque sí, pueden dejar de serlo, de hecho deben dejar de serlo. Yo no podría aguantar todo lo que da y hace sentir alguien así durante mucho tiempo, no lo soportaría, no estoy acostumbrado a tener tanta suerte, por eso mejor que tarde o temprano dejen de ser especiales, durante un tiempo o incluso para siempre.

Tras haber tenido la suerte de ver brillar tan intenso a algunas personas, llegan sus sombras, igual que llegan las mías, siempre. Llegados a ese punto me obligo a salvar todo lo que vi excepcional de esa persona, me niego, las veces que sea necesari0, a ver sus demonios. Puede que también sea miedo a reconocer que me equivoqué, que esa persona era en sí común, haré lo que sea para recordarla como la viví no obstante, viajaré a ella y disfrutaré nuevamente lo que me aportó, pero no la quiero cerca, porque al final lo perderá todo, lo perderé todo.

Hay personas únicas sí, sé distinguirlas, valorarlas, a veces hasta más que ellas mismas, reparar donde otros no reparan, en detalles que ni ellas mismas saben y por eso, entre otras cosas obviamente, me apasionan.

Hace poco perdí a una persona especial, con una sonrisa tan grande que quizá nunca merecí, alguien que me hizo mirar como hacía tiempo no miraba. No nos hicimos las mejores fotos juntos ni fuimos a cenar a los mejores restaurantes, pero sí fuimos nosotros mismos, sí estuvimos en armonía y sí nos cuidamos. Pudimos ser los mejores, pero no lo fuimos; hasta pensé en luchar por ella, era algo demasiado bueno, básicamente porque no lo era. Podría decirle que ella es el rincón del mundo en el que deseo perderme, que estar demasiado bien tiene eso, que es posible estar demasiado bien, pero no puedo; preferí no creer más mentiras, prefiero la verdad a tenerla a medias, así de estúpido. Espero que marche lejos un tiempo para evitar tener que matarla yo definitivamente, y si no vuelve, sabré recordarla como fue temporalmente, preciosa, y podré seguir disfrutándola, hasta verla desaparecer en la curva.

Hoy por hoy sigo luchando en un mundo de personas corrientes, con menos luz, menos colores, menos ilusión, menos brillo en mis ojos y más vacío que hace meses, pero más rico que hace años.

Y mientras escribo esto sentado en una cafetería, me fijo en alguien que me está mirando furtivamente, ya es la cuarta vez que la pillo pero esta vez no desvía sus ojos verdes claros, muy guapa, morena, delgada, más bajita y con una sonrisa más limpia…voy a ir a presentarme porque creo que sí, creo que es ella, la chica de la curva en la que me volveré a matar, en la que renaceré.

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