Indecente – @soy_tumusa

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Dulces eran sus palabras mientas me acariciaba el pelo; inocente fue el primer beso mientras sujetaba con sus manos las mías; salvaje fue la primera vez que hicimos el amor y fuimos al fin uno solo; indecente fue todo lo demás….

 

El simple hecho de recordarlo ya atormenta mi piel, la eriza, ver como todo se me fue de las manos en un abrir y cerrar de ojos. Mis sentimientos se soltaron como si de lastre se tratara, en aquel momento preferían caminar en otro rumbo diferente al de mi cabeza, por primera vez decidieron seguir a mi corazón. Indecente me siento cuando lo pienso, pero no puedo evitar esbozar una sonrisa cuando imagino sus ojos mirando mi cuerpo, ilusionados; al notar sus caricias, como si fuera la primera vez que tocaba un cuerpo desnudo; al recordar nuestras conversaciones durante largas tardes divagando sobre nuestras alejadas y tristes vidas, el amor incondicional y la manera de poder encontrarnos.

 

A salvo me sentía en sus brazos, feliz entre caricias, susurros y pequeños besos, rodeada solamente de su cuerpo, disfrutaba de manera indecente, me dejaba llevar cada tarde, a su lado volvía a vivir…

 

No me siento orgullosa de mentir, bajo ningún concepto acepto una mentira como justificación de algo, pero a veces me paro a pensar que fue necesidad; “excusas”, me digo también, pero una mujer desesperada, acorralada, tiende a huir y creo que huye por el camino más fácil. En ese momento necesitaba una bocanada de aire fresco y joven, unas palabras alentadoras y alguien que me dijera, “eres preciosa por dentro y por fuera”. Sólo dos miradas bastaron para arrojarme a unos brazos cálidos y confortables que me hacían olvidar lo dantesca que mi vida se había convertido junto a alguien a quien ya había dejado de querer, por ello me sentía aún más culpable. Entender cómo se deja de querer a alguien me costó la vida, hasta que lo sufrí. Pasó demasiado tiempo hasta que conseguí darme cuenta que dejamos de querer porque la otra persona ya nos dejó de querer antes, o al menos de la misma manera, y no nos damos cuenta y pretendemos estirar todo lo posible el sentimiento hasta que un día despiertas y te das cuenta de que lo que era amor, sólo es empatía y poco más. No existe al amor incondicional entre dos personas si no se da a partes iguales y se recibe de la misma manera, quién da más, siempre termina perdiendo.

Puta, así me sentí durante cinco meses. Me desperté presa de mi infidelidad, y me repetía “¿porqué buscas algo en otra persona?”. Al verme entre los brazos de él, todo era más fácil y acepté que se es infiel cuando te abandonan emocionalmente, cuando dejan de mirarte como el primer día, dejan de acariciarte y de besarte como si fueras la única cosa preciosa que tuviera en este mundo y comencé a aceptar que era puta, pero de sentimientos. Tanto tiempo sin sentir me parecía injusto. No hay día que no lamente lo ocurrido, no estoy orgullosa de ello, nunca lo busqué; la situación y dos personas que se sentían de igual manera en un momento preciso, colisionaron y entre emociones conectamos y realmente fue hermoso.

Cuando se ausentan los sentimientos, la convivencia se hace cuesta arriba. Casada por amor, del bueno, del puro, del cual no quedan ya ni las migajas, rotas por sus desprecios, sus malas formas. Nunca se preocupó por sentir, por sentirme a mi, dejamos atrás los besos, se olvidó de cuidarme como se cuidan las personas que se quieren y poco a poco me fui alejando. Nuestro matrimonio hace años que dejo de existir cuando me vio sufrir y miró hacia otro lado. Vivimos la realidad de una relación sin sabor, donde apenas existe el roce ni de piel, ni de miradas, es triste, pero al abandonarme, le abandoné yo y ni si quiera nos quedan fuerzas para luchar.

Todo el dolor que le procesaron mis palabras cuando se lo conté, fue el mismo que sentí yo cuando desperté un día y me di cuenta que había dejado de quererme.

 

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