Improvisando primaveras – @Mous_Tache

Mous_Tache @Mous_Tache, krakens y sirenas, Perspectivas

Amanezco temprano pese a haber estado estudiando hasta tarde. Estoy al final del largo camino que inicié hace más de veinte años y que termina con la presentación de mi tesis doctoral.

Te oigo trastear en la cocina y hacia ella me encamino. Te encuentro de espaldas, con tu largo pelo negro y vestida sólo con un camisón mientras preparas el primer café de la mañana. Te rodeo con mis brazos mientras te beso el cuello y te levanto en volandas dibujando un círculo en el escaso espacio de la cocina. Emites un gritito y una sonora carcajada pidiéndome que te deposite de nuevo en el suelo. Te das la vuelta, me abrazas con fuerza y sitúas tu cabeza en mi pecho dejando escapar un suspiro. Me besas en la mejilla repetidamente y me das un pequeño mordisco. Sé que estás orgullosa de mí, lo puedo notar en el brillo de tu mirada mientras me acaricias con tu pequeña mano mi cara.

Desayuno deprisa y termino de arreglarme para ir a trabajar. Imparto clases de salsa en un gimnasio, a domicilio, realizo despedidas de soltera,… en fin, lo que salga. Son mis escasos ingresos los que nos permiten vivir preocupándonos sólo por terminar el día de hoy evitando recapacitar sobre la incertidumbre de qué pueda pasar mañana.

Me dispongo a irme y te lanzo un pellizco en la cintura que hace que te precipites entre risas hacia el colchón del sofá cama en el que esta noche has dormido, como todas las noches, y que ahora estabas recogiendo.

Pese a la profunda tristeza que albergan tus ojos, siempre tienes una amplia sonrisa dibujada en la cara.

– Volveré lo antes posible.

Cierro la puerta tras de mí y comienzo a descender por la escalera las cuatro plantas del viejo edificio sin ascensor en el que vivimos, y te imagino…

Te imagino con diecisiete años, imagino a mi padre y a ti siendo la pareja perfecta de aquellas vacaciones, imagino el momento en que le comunicaste que te habías quedado embarazada y cómo él, protegido por su familia, te rechazó alegando que ese hijo no era suyo y desapareció. Imagino cómo tu madre te abofeteó la cara para darte luego un gran abrazo y terminar llorando juntas. Te imagino aterrada frente al espejo acariciando tu cada vez más prominente barriga mientras te preparabas para una experiencia incierta.

Tu madre falleció siendo yo un bebé y tú una niña. Desde entonces tu camino ha sido muy difícil, renunciando a vivir tú para proporcionarme una oportunidad a mí.

Hoy, como todos los días, volveré a tomar prestada alguna rosa del parque que situaré entre mis dientes al más puro estilo galán para que te mueras de risa cuando, a mi regreso, abras la puerta de casa y yo te saque a bailar por nuestro diminuto salón.

Hoy, como todos los días, improvisaré para ti la primavera que la vida te negó.

Puedes seguir a @Mous_Tache en Twitter