Huesos rotos – @martasebastian

Marta Sebastián @martasebastian, krakens y sirenas, Perspectivas

Habían pasado muchos años. Todo se había quedado en un recuerdo. La mayoría de las personas que la rodeaban lo habían olvidado. Era mucho más fácil para ellos. Ella aún tenía pesadillas de vez en cuando. Cierto que eran pocas noches en las que su fantasma volvía a por ella. Como cierto era también que cuando eso sucedía ya no la dejaban el miedo y la angustia durante todo el día. Pero aún así… Había noches en las que amanecía llorando. Había días que al volver a casa, al oír un ruido o ver una sombra extraña… seguía teniendo miedo.

La gente le decía que la admiraba, que era una superviviente, que había conseguido salir de un infierno, que había tenido el valor de huir de un tormento… Y ella no se sentía digna de admirar… Ella seguía sin poder quitarse de la cabeza la pregunta de cómo había llegado a ese nivel.

Ella que siempre había sido una chica mona, una chica popular, divertida, alegre… Segura de sí misma… Se encontraba en un gran momento personal… ¿Cómo se había dejado llevar a una relación destructiva? ¿Cómo había dejado que él la aislara de toda la gente que quería? ¿Cómo había dejado que él fuera el dueño de todas sus decisiones? ¿Cómo había dejado que la anulara? ¿Cómo había aguantado su maltrato primero psicológico, después físico? Y lo había aguantado… Se había creído la mentira de que nadie la querría como la quería él, que sin él no era nadie, que sin él lo perdería todo…

Hasta que notó la primera patada… Una patada diferente a las que él le propinaba… Una patadita del ser que crecía en su interior… Y encontró el valor. Y supo que si seguía con él sí que lo perdería todo…

Habían pasado los años… Su pequeño crecía feliz, lejos de un hogar plagado de violencia, lejos del odio, del miedo… Y ella había vuelto a sonreír…

Aún tenía secuelas… Más de las que le gustaría. Varias cicatrices en el labio y en brazos… La muñeca destrozada de la veces que se la había roto, leves fisuras mal curadas por no acudir al médico… Muchos años de huesos rotos sin curar… Demasiados… Pero los huesos rotos cicatrizan, antes o después, mejor o peor… Pero cicatrizan… Las heridas mentales, las sentimentales fueron otra historia… Mucho más difícil.

El tiempo había pasado. Y sentía que era otra vida, aquel día en que cogió su maleta y se fue de lo que erróneamente había llamado hogar… Con el corazón, la confianza, la autoestima y los huesos rotos… Pero con un futuro por delante. Ella había encontrado el valor en ese corazón y esos huesos que crecían dentro de ella. Ahora ayudaba a otras a encontrar el valor para huir de esos “hogares” llenos de corazones, sentimientos y huesos rotos.

 

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