Esto nos va a pasar fractura – @LaBernhardt

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Esto

¿Te puedes creer que no sé qué es? Sí sé que me he levantado esta mañana, que te he abierto la puerta; un beso y hasta luego y la resaca me ha dejado K.O.
13:27 y he amanecido con una sonrisa que te cagas. Huelo las sábanas y sí, sí: has estado aquí. Veo el WhatsApp y ahí estás, que qué chula la noche. Que qué chulo lo de releer la página de Trueba, lo de Saber perder, el beso, uf, todos, que me ha encantado dormir contigo.
Quiero volar, qué coño: vuelo. Eres tú, que ni te acuerdas pero yo sí; que te vi hace 23 años, una noche. Tú, que salías con una tía que se llamaba Raquel o Laura o suputamadre y me acuerdo que te vi en el rellano de mi casa.
Yo tenía 5 años menos que tú y tú, enamorado, ni me viste.
No me obsesioné contigo, qué va. Me trinqué a todo lo que se me puso delante en los siguientes 10 años, ¿qué pasa? ¿Vosotros no lo hicisteis? Pues chicos, peor para el mundo.
La cosa es que yo no te esperaba, ni de coña. Y vas y reapareces, mil años después de cien desastres y te reconozco y tú que qué dices, que cómo me conoces, pues sí y tal.
12 horas después nos hemos liado y, la verdad, no besas como imaginé. Tu polla, vale, qué pasa: me la imaginaba así.
Volviendo al amor, que me he levantado y tu mensaje. Y me ducho y me creo que sí, que te molo. Que qué guay. Movida en el chat Ni se te ocurra no contarlo. En fin, lo de siempre.
Pasan los meses y “Esto” sigue sin nombre. Noto que mis amigas se inquietan, pero tía, ¿es que no sois novios? ¿No conoces a sus amigos? ¿No te ha presentado a sus hermanos? Ufffff, no me mola. Ni a mí.
Vale, que es que somos unos modernos, que no le ponemos nombre a nada, que sólo nosotros sabemos lo que tenemos.
Y me voy a casa y me hincho a llorar porque no he podido contestar a ninguna pregunta, hostias, que he suspendido.
Esto.
Otra vez.

Nos va a pasar

Sí, se nos va a pasar, que mejor se me va a pasar a mí; otro drama, que otra vez me han rebozaó. Poco nos va a pasar, me dijo Araceli, mi otra yo, mi mitad y mi razón: esto nos va a pasar, nena, que de aquí no salimos bien.
Y qué guay que se incluyera cuando no le afectaba, que en esta mierda sólo estaba yo, que ella estaba casada, feliz y recién parida, hormonas locas y amiga total. Ella estuvo allí, tan cerca que a veces se enfadaba más que yo con lo de que esto no iba bien; que no iba, vaya.
No me gusta este tío porque no te cuida, eso me decía. Eso me ha dicho siempre. Y yo que no, que es que le ha costado mucho salir de su pasado, que es que es así, tan suyo, tan de sus cosas.
Y yo, tan de las tuyas, tan de querer quererte y adaptarme. Qué subnormal he sido/ soy/ seré.
Nos va a pasar otra vez, nena, que este capullo inmaduro nos va a dejar, otra vez. Eso me dijo mi recién parida favorita. Eso me dijo y en eso acertó. Otra vez. Y siempre.

Fractura

Me deja. Me rompe. No respiro. Es mentira; no me rompo, respiro, sigo viva. Lo de morir de amor, siempre lo digo, es algo de El Romanticismo, leed, insensatos.
Me deja, de nuevo; que no puede darme lo que le pido (¿perdona, qué te he pedido?), que es que no te lo vas a creer pero lo de aquella chica de hace mil, la de los vinos, que nos hemos vuelto a wasapear y oye, que tenemos cosas que rescatar.
Y llega la fractura; la mía. No se escucha, que ni se entera el que tengo codo con codo en el metro pero que me he roto. Me ha roto.
Otra vez.
Hace tiempo que la música no me pega los trozos, bah, ni los abrazos, no sé; creo que debo hacer caso de quien me diga que esto nos va a pasar fractura.

Camino hacia el instituto, en un coche aparcado suena Un buen día, igual es una señal.
Los Planetas siempre son una señal.
Esto no me va a pasar fractura.

 

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