Esto nos va a doler – @Silenciovioleta

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Abrázame. Como si no te hubiesen dicho nunca que todo va a ir bien.

Quédate un rato, el tiempo que necesites para comprender que no se trata de solucionar algo sino de sentir, sólo sentir, conmigo, contigo.

Deja de tenerle miedo al fuego de mi boca, al hielo de mi cuerpo y a las medias tintas que compras fuera con tal de no sufrir.

No voy a prometerte que el amor todo lo cura, que las ganas mueven el mundo, que la sonrisa es un color y que podemos con todo. No.

Esto nos va a doler.

Es mejor que lo sepas, porque si nos hubiesen avisado de lo que era la vida habríamos elegido mejor, sin metas, expectativas, finalidades. No hubiéramos querido agradar a nadie, no hubiésemos dado besos a cualquiera para buscar de entre un millón algo con lo que tapar la estúpida creencia de la felicidad. Nos hubiésemos conocido antes y no habríamos perdido el tiempo.

Es mejor que te vengas abajo primero y subas después, sabiendo que en cada peldaño te espero, sin venderte teorías absurdas, dándote la mano, aunque la vida nos duela.

A ti te asusta la culpa cuando me ves llorar porque aún no has entendido que lo mejor no es reír siempre sino sentirse vivo, y sí caballero, soltar, también lo es. Mientras nadie se muera todo está bien. Descansa. Grita. Patalea. Voy a estar aquí.

Porque esa es mi fuerza, aunque tú me llames negativa, saber que la vida no es la búsqueda de la felicidad. Lo aprendí un día después de dar cien mil vueltas en círculo. Y tú en medio. Como un punto y final que iba a rozar mi principio.

Nos han metido en la cabeza el bien y el mal, nos han puesto en la paleta de colores el blanco y el negro, nos han puesto en los escaparates lo que nos hará feliz, nos han usado para su beneficio y nos han dejado vacíos, sin entender nada. Normal.

¿Qué queda realmente de ti ? ¿Lo que eres o lo que quieres ser? A veces te siento tan disfrazado que en silencio te escribo cartas como esta por si las necesitas de colchón. Odio cuando quieres ser fuerte y me sonríes o me hablas de chorradas para que me crea que estás bien o para que yo esté bien.

Te llevaría a un cirujano para que te arrancara a tiras esa piel que te han dicho que seas y me devuelvan a la persona que veo.

Déjalo ya. Descansa joder. Que no tienes que salvar a nadie. Que no tienes que ser nada. Que no tienes que agradar. Que te atrevas ya. Que quien te quiere de verdad no quiere que finjas. Que a quien te quiere bien no le molesta tu tristeza. Que no quiero proletarios en mi vida, ni ejecutivos de moral.

Suelta. No te calles. No te rindas tan fácilmente. No tengas miedo, no me voy a ir. Sólo abandono lo artificial. Hazte leal el alma. No sonrías tanto y sonríe mejor, de verdad. Que a mí me gustas hasta enfadado. Si no sabes cómo hacerlo. Abrázame. Y en el cuello te irán saliendo las palabras. Y si no salen, haremos un dibujo con nuestras manos.

Nos frustramos porque no podemos devolverle a la vida lo que esperaba de nosotros, pero es que ella no espera nada, ¡NADA! Sólo que te des un paseo unos cuantos años contigo. Cuando entiendas que no pasa nada por no ser feliz, empezarás a serlo.

Quítate la etiqueta, que ni tú ni yo somos nuevos a estrenar. Nos queda lo mejor, adaptarnos cómodos a nuestros cuerpos.

No eres más guay por hacerme reír, si entre risa y risa no lloramos juntos. Nos dejamos ser. Lo que nos dé la gana. Lo que necesitemos. Ah, espera, ya lo sé, a ti te han dicho que no necesitas nada. Voy a fumarme un puro.

Soldados del positivismo. ¡En fila!

Esto nos va a doler.

 

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