Espada láser – @GraceKlimt + @AzulWorow

GraceKlimt @GraceKlimt, krakens y sirenas, Perspectivas

“Muchas verdades que creemos dependen del punto de vista”

Mírale. Ya se ha vuelto a dormir en el sofá. El que me prometía días increíbles y noches sin fin. El que hablaba de hacer los lunes viernes sólo con bajar las persianas y convertir la cama en un refugio indestructible. El que deslumbraba con su luz mis pequeños intentos de ser rayo y me hacía oscuridad si dejaba de agarrar mi mano. El que siempre tenía tiempo para acorralarme en cada portal que encontrábamos de paso, y me susurraba al oído que no necesitaba espada láser para conquistar mil mundos para mí. Ahí está, a dos palmos de distancia, y a galaxias enteras a la vez.

Mírala. Preciosa, callada, expectante, a la espera, en su refugio, su cueva, su zona de confort;  mientras simulo dormir fingiendo que no me importa, ella de nuevo vegeta sueños prestados, otro film, otro libro de anhelantes pasiones escritas, envidiando a la protagonista, deseosa de ser pretendida por el héroe al rescate. Ella, la que deseaba responder con miradas inequívocas las preguntas infinitas de mis ojos silenciosos. Siempre esperando, siempre paciente. Ella, el sueño de mi pasión desmedida, tan cerca, pero tan lejos, tan al alcance de mi mano como lejos de mi corazón, a un roce de mis labios, a mil millones de años luz.

“No, no lo intentes, hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes”

¡Despierta, idiota! Despierta de una puta vez, abre los ojos, sigo aquí. Se me vuelven los minutos eternidades, viendo como se derrumba nuestro castillo impenetrable. ¿Es que ya no te acuerdas de cuando éramos invencibles? Y yo era un poco Leia y tú un poco Han Solo, y ninguna alianza podía con nosotros. ¿Qué ha pasado? Porque no te reconozco, no reconozco al extraño siempre cansado, siempre silencioso, siempre esquivo, siempre impasible en el que te has convertido. ¿Quién eres? Y sobre todo, ¿Quién soy yo? Pero no grito. No le despierto. Ni siquiera le toco. Solamente callo, y oscurezco.

¿Por qué no vienes, me agarras por los hombros y me zarandeas, me dices que quieres que todo vuelva a ser como era y me haces creerte? Me encantaría saber que te sigue interesando nuestra lucha contra el enemigo de la monotonía. ¿Acaso no ves los puntos suspensivos? Yo también quiero ver que no sólo eres respuesta, sino irresoluta pregunta motivadora. Te admiro cuando duermes y simulo dormir cuando me miras tú ¿Es esto amor? ¿Es esto el final de la historia o aún quieres ser mi protagonista? Vuelve, hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes.

«Siempre en movimiento está el futuro”

Me levanto. Arrastro los pies hasta la cocina. Preparo una manzanilla, 2 sobrecitos, 1 cucharadita de miel, 1 minuto de microondas, 5 minutos reposando. Aprovecho para barrer la casa entera y colocar los recuerdos de los viajes en estanterías, mesitas y repisas, cada cosa en su lugar, todo bajo control. Me detengo en el baño, y me cepillo el pelo 50 veces, sin ese ritual estoy perdida. Paso por el salón, le miro, me lleno de odio. Vuelvo a la cocina, la infusión está lista. La tomo de un trago, recojo el vaso y la cucharilla. Regreso al salón. Apago las luces y la televisión. Le tapo con una manta. Estoy a punto de darle un beso, pero decido que no en el último instante. Me voy, silenciosa, a la habitación, me deslizo entre las sábanas, y mientras intento dormir, pienso que mañana esta angustia, esta rabia, este miedo, habrá desaparecido, y yo seré la de siempre, y él volverá a ser el mismo. Me miento.

Un día más, aprovechando que duerme, me siento en medio de la oscuridad de la habitación con la silla al revés para apoyar mis brazos en el respaldo. Ella no lo sabe pero hago esto a menudo y disfruto de la paz que refleja su cara relajada, en paz ¿feliz? Pero esta vez todo cambia, salta el click en mi cabeza, la sensación es brutal, abrumadora, definitiva. No puede seguir así, no puede acabar de esta manera, si uno de los dos no hace nada, lo que sentimos desaparecerá como si no hubiera existido nunca. Como un resorte me levanto, rápido pero silencioso y voy a coger la almohada con la que tanto odia que duerma en el sofá del salón. De puntillas, muy despacio, me acerco a su cama procurando no despertarla. La almohada tensada entre mis manos, un paso detrás de otro llego junto a ella. Una lágrima resbala cara abajo desde mis ojos pero yo ni siquiera soy consciente. Utilizo la almohada, la poso en su sitio. Silenciosamente me tumbo a su lado, mi cara junto a su cara, quiero ser lo primero que vea cuando abra los ojos. Hoy todo sigue, hoy todo comienza, hoy siento la fuerza.

“Ten muy presente que tu enfoque determina tu realidad”

No puedo respirar, joder, joder, no puedo respirar, me ahogo, intento abrir la boca pero el aire no entra, solo se me llena algo desconocido, abro los ojos y consigo distinguir los suyos en la oscuridad de la habitación, intento forcejear, pero es imposible, pierdo fuerza, me agoto, y su mirada es tan bella, me mira con amor, mientras una lágrima moja su mejilla, y yo desfallezco, me voy, despacio, mientras pienso que al final, no ha necesitado espada láser para volverme eterna.

No puedo dejar de mirarte, es enfermizo, lo sé, pero podría pasarme la vida así, eres preciosa. Ahora, cuando despiertes, sonreirás, formando esos hoyuelos en tus mejillas que sabes que me enloquecen y yo sonreiré también justo antes de besarte y acariciarte el pelo, nos abrazaremos y tal vez, quién sabe. Pierdo el sentido del tiempo estando juntos, horas, días, semanas, no sé cuantificarlas. Ansío decirte lo que siento, lo que quiero, lo que espero. No quiero cerrar los ojos, necesito decirte tantas cosas, ahora cuando despiertes… ahora cuando despiertes… ahora cuando despiertes… ahora cuando despiertes… ahora cuando despiertes…

 

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