Espada láser – @alasenvuelo

Yamile Vaena @alasenvuelo, krakens y sirenas, Perspectivas

Sé lo que tengo que hacer, he hecho cosas difíciles en mi vida, he controlado asuntos que nadie hubiera soñado, pero nada comparado a esto. No hay pensamiento que ayude. ¿Cómo enfrentas la traición de tu propia sangre? No debería ser algo tan inesperado… La traición entre padre e hijo ha sido un tema recurrente en la literatura clásica… esta idea edípica del hijo que mata al padre para reclamar como suyo el trono y el amor de la madre…

Es casi como si lo hicieran oda, como si lo común en la sucesión es que el joven fuerte, elimine al viejo, en un orden natural para hacerse el nuevo líder de la “manada”.

Freud lo especificaba como el  complejo de Edipo; se da entre lobos; los leones, por ejemplo, tienden a matar a los cachorros machos, si la madre no tiene suficiente ingenio para defenderlos o esconderlos del macho dominante.

El león padre sabe, de acuerdo a la ley de la selva, que el hijo crecerá y tomará el lugar del padre cuando éste esté débil y ya no pueda vencerlo. La naturaleza es sabia, dicen. Lo cierto es que es la ley del más fuerte, el más capaz para sobrevivir, esos son los genes que predominan, el más veloz, el que mejor ataca, el más fuerte, el que mejor se esconde, el que mejor protege a su clan y a su progenie.

Ese es el afortunado que se gana el derecho de reproducirse, de trascender sus características a las nuevas generaciones, esta selección natural no deja lugar para sentimientos paternales.

En el mundo natural, el padre impulsa y prueba al hijo, le exige que sea lo mejor que se pueda, y en algún momento, si no se cuida de él, el hijo lo vencerá.

En el mundo animal, el lobo viejo, el león arcano, el líder venado de la manada, el manatí… el macho dominante tendrá que luchar su lugar con un más vibrante y ambicioso joven, muchas veces, debido a la selección natural, su propio vástago.

Entonces, no debería sorprenderme.

Aunque uno pensaría que es diferente en una especie con raciocinio. La traición de los hijos es desgarradora, primero, por los profundos lazos afectivos que tendemos a desarrollar con los hijos, segundo, siempre está el factor de la culpa. Ineludible.

Si mi propio hijo es capaz de traicionarme, algo hice muy mal. No le enseñé el concepto básico de respeto, amor a sus padres, ya saben… Se nos olvida que no debería ser extraño que Edipo mate a su propio padre, se case con su madre y se vuelva entonces, rey. La naturaleza obliga a las nuevas generaciones a desplazar a las viejas. Es el ciclo de la vida normal, entonces, ¿porqué la traición de un hijo cala tan profundo? En una especie pensante,  siempre todo es más complicado. Los lazos emocionales son más profundos. Implican historia, familia, cariño, hay culpa en ello. Si tu hijo no siente apego hacia ti, no tiene los valores básicos de respeto a los padres, lealtad, compromiso, unidad…  No te falla él. Le fallaste tú.

Así que aquí estoy, esperando la reunión familiar. Él no lo sabe aún, pero hoy se decidirá su camino. ¿Se unirá a mí? ¿Me traicionará?

Miro las estrellas, y siento mi respiración, pausada, profunda, casi electrónica. Siento un movimiento en la fuerza, Luke estará aquí pronto. Espero no tener que usar hoy la espada láser.

 

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